Nada más por estos mares...
lunes, 6 de diciembre de 2010
martes, 30 de noviembre de 2010
COHERENCIA Y SENSATEZ
Permitidme que muestre hoy mi más sincera repulsa contra mi deporte favorito, el fútbol. No voy a arremeter contra el deporte en sí, del que el Barcelona dio un verdadero ejemplo el pasado lunes. Tampoco haré sangre de la humillante derrota sufrida por el Real Madrid. Suficiente tendrán ellos como para que encime los ajenos metamos el dedo en la llaga.
Pienso, como periodista, que la objetividad es imposible. Es inevitable, y más en el periodismo deportivo, que los colores de cada uno afloren en sus comentarios y sus valoraciones. A mí mismamente me pasa. Pero esa subjetividad no está reñida ni con la honradez ni con coherencia.
Deprime ver las páginas del Marca y del As, asumiendo con tristeza la derrota de su Madrid (hasta ahí todo bien), y diciendo que el penalty “realizado” sobre Cristiano Ronaldo podía haber modificado el resultado. Personalmente creo que el resultado sólo habría cambiado porque, a lo peor, el Madrid hubiera marcado un gol, pero el Barcelona le podría haber seguido marcando los mismos, por méritos de uno y deméritos de otro.
Pero lo triste es que hace unos días, con el mismo resultado y en un partido más igualado de lo que pudimos ver ayer, el del Atleti, me refiero, Xabi Alonso hace un penalty clamoroso. No se pita. No diré nada en contra del árbitro, porque puede que no lo viera o no lo quisiera ver. Pero la cuestión es que al día siguiente ninguno de estos dos periódicos dijeron que esa situación podía haber cambiado el resultado del partido. ¿Por qué ayer sí y el otro día no?
Por otro lado. Ahora el Marca, y con Eduardo Inda enarbolando vergonzosamente la bandera del madridismo, intenta crucificar a Guardiola porque no le dio el balón a Cristiano Ronaldo y a Piqué porque hizo el gesto de la mano. Parto de la base de que no me gustan esas actitudes. No creo que sea necesario reírse del rival en ningún momento, ni con espaldiñas ni con nada que se le parezca. Pero Inda parece haberse olvidado de la actitud de Mou en el campo del Milán levantando los tres dedos. Eso a la afición rival y en campo contrario (Piqué se lo dedicó a su propia afición y en el Camp Nou). Tampoco se acuerda, o más bien le rió la gracia, a Raúl cuando mandó callar a los aficionados del Barça. Señores, igual de mal está una cosa como otra.
Y, finalmente, espero que Ramos tenga el mismo trato de la prensa que tuvo Ujfalushi cuando lesionó a Messi. Las entradas son brutales, pero las dos. Aún se me ponían los pelos como escarpias cuando escuchaba a Paco García Caridad (Radio Marca) intentando justificar la acción del madridista. Sin embargo, al atlético le hicieron un juicio sumario adjudicándole desde el principio el cartel de asesino. Se vio obligado, incluso, a hacer una rueda de prensa pública pidiendo perdón. Tres partidos de sanción tuvieron la culpa. La última hora dice que a Ramos le echan uno. Y el Marca hace mutis por el foro.
Me parece muy bien que defiendan a su club, pero desde la sensatez y la igualdad.
Nada más por estos mares...
martes, 16 de noviembre de 2010
Pacquiao sigue escribiendo la historia del boxeo
Aviso a navegantes. Hablaré de boxeo hoy. Aquellos a los que no les guste este DEPORTE. Aquellos que lo consideran violento. Aquellos que no reconocen la necesidad de una preparación física. Aquellos que sólo ven los golpes. Aquellos que no lo consideran deporte. Mejor que no sigan leyendo.
Me supongo que tú que continúas es que el boxeo te parece, al menos, de interés. Si así es, utilizo mi blog de hoy sólo para una recomendación. Si podéis, si no estuvisteis atentos este viernes, o no visteis la repetición del domingo... bajároslo de Internet o conseguirlo como podáis. Me refiero al último combate, celebrado en Dallas, entre el filipino Pacquiao y el mejicano Antonio Margarito (sí, el nombre se las trae).
Hacía tiempo que no se veía en los cuadriláteros un boxeador como Pacquiao. Este boxeador filipino ha sido capaz de ser campeón del mundo en 6 categorías distintas, comenzando como peso pluma y llegando a peso superwelter.
Aquella noche del viernes pasado vi el mejor combate de boxeo de mi vida. Margarito le sacaba a Pacquiao más de 20 centímetros. Era impresionante ver como el filipino no fallaba un golpe y no recibía ninguno. Todas sus derechas llegaban al mejicano que se veía casi incapaz de conectar cualquier golpe. Margarito en el centro del ring, y Pacquiao moviéndose paso a paso durante los doce asaltos!!! ¿Sabéis cuánta preparación se necesita para aguantar eso?
Pacquiao no necesita soltar jabs. Es magistral su forma de golpear y alejarse, de moverse lateralmente y de arquear el cuerpo. Y mientras tanto... pum, directo, pum, directo... A partir del quinto asalto Margarito con un corte en el ojo derecho. ¡Pero cómo es posible meterte en zona, siendo mucho más pequeño, y que no te den ni un golpe!
Mitad del combate. El ojo derecho del mejicano cada vez peor, cada vez mucho peor. Y Pacquiao seguía castigándole. Sólo un susto tuvo el filipino. Arrinconado en la esquina, y va el tío y se defiende tirando golpes. Además de bueno, valiente. Margarito ya casi ni ve por el ojo derecho. El médico se lo revisa. A seguir. Y luego un golpe en el izquierdo. Se le hincha también.
Asalto 10 de 12 y combate decidido. Pacquiao sigue tirando manos y mirando al árbitro. "Por favor, páralo ya, que no quiero seguir dándole a este hombre", parecía decir. Encima honesto. El árbitro, en un momento de locura siguió el combate hasta el final.
Margarito con la cara hinchada a más no poder. Corazón sí que tiene el mejicano. Aún aguanta. El último asalto. Pacquiao demuestra que además es buena gente. Se limita a correr por el cuadrilátero y sólo marca golpes. Fin de combate. La unanimidad está clara... la cara del mejicano algo menos.
Magnífico combate. Recomendadlo a todos los que conozcáis que les guste el boxeo.
Nada más por estos mares.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
LOS RICOS NO LLORAN NUNCA
Sé que esto que voy a escribir no le sentará muy bien a mis amigos, pero como amigos que son sé que me perdonarán (o eso espero). De echo habrá algunos a los que les parezca bien, y a los que va dirigido concretamente, supongo que sin aceptarlo, también lo reconocerán en el fondo.
Me ha costado un poco quitarme de encima el último derby, el del Atlético de Madrid contra el Real Madrid. Pero hoy, escuchando los partidos de la Copa del Rey, me ha vuelto a la cabeza el mismo pensamiento de hace unos días.
Tranquilos, madridistas, vosotros que váis al fútbol como a la ópera (y lo dijo un presidente vuestro), no recordaré penaltis no pitados ni faltas realizadas. Simplemente pienso en lo injusta en lo que se está transformando esta Liga. Y lo peor, injusta y aburrida. Madrid y Barcelona ganando todos los partidos, unos cuantos luchado por entrar en la Champions, y otros pocos por hacerlo en la Europa League (que mierda de nombre, con lo bien que quedaba la UEFA).
Estamos convirtiendo lo que era la mejor liga del mundo en una batalla entre dos. Y lo peor es que esa diferencia, lejos de disminuirse se hace cada vez más grande.
Sin duda hay mucha más calidad sólo en esos dos equipos que en todos los restantes juntos. Pero la calidad se compra. La diferencia de presupuesto entre el Madrid y el Barsa con respecto al tercero es de cerca de 300 millones de euros, que se dice pronto. ¿Qué podemos pedir entonces? Pues lo que tenemos, un coñazo de liga. ¡Y mucho me parece lo que hacen los demás equipos con intentar rascarles algún punto!
Eso sí, a los dos grandes (o así se hacen llamar), les permiten tener el presupuesto que quieran y la deuda que les dé la gana. Caja Madrid ya se encarga de darle préstamos a los madridistas aun sin saber cuándo ni cómo se los va a devolver. ¿Al Atleti? No, por Dios, que darle dinero al Atleti es quitarle préstamos al Madrid, y así con todos.
Definitivamente, y como decía Chema Martínez, esto es como la liga escocesa pero sin whisky. Pensemos en lo que nos atrae este tipo de ligas si no fuera porque esta es la nuestra. ¿Perder contra el Madrid? Lo normal.
De aquí a unos años, tendrá más intriga "Amar en tiempos revueltos".
Nada más por estos mares...
martes, 2 de noviembre de 2010
INICIO, NUDO Y DESENLACE
Todavía recuerdo aquellas clases en la Facultad de Periodismo, cuando nos contaban cómo se hacía una película de cine. Lo cierto es que tampoco es necesario ir a la Universidad para esto, y es que todo el mundo sabe que una película tiene que estar compuesta de inicio, nudo y desenlace.
Todas las películas lo cumplen, y sobre todo las de terror, que vienen muy al pelo ahora que hemos pasado esa americanada de Halloween. Normalmente estas películas tienen un inicio duro, en el que ocurre algo extraño que nos hace sospechar que el largometraje estará lleno de sustos.
Un ejemplo claro es ese grupo de gente que llega a una casa, normalmente grande, y con cierto aspecto misterioso, en la que hace tiempo que se supone ocurren cosas extrañas.
Esos nuevos inquilinos son gente peculiar, deportistas, gente adinerada, ganadores de concursos de la tele, trabajadores... vamos, de muy diversa clase y condición que, en principio, no tienen nada que ver los unos con los otros.
A partir de esa presentación de personajes llegaría lo que se denomina trama o nudo de la película. En ese momento comienzan a ocurrir cosas extrañas en la casa, a saber, desapariciones, apariciones, transformaciones de algunos de los visitantes..., una cantidad de sucesos sin aparente explicación.
Ante tal problemática, ese grupo de gente, a pesar de sus diferencias, se unen en pos de un enemigo común que les acecha, y de un objetivo claro y contundente: lograr salir vivos de la casa. La situación hace que el nudo de la película se convierta en un nudo corredizo que ahoga a muchos de los personajes, que se encuentran entre la espada y la pared. Esto hace que el grupo, unido en un principio, comience a tener posiciones encontradas en busca de la solución perfecta que les haga encontrar soluciones.
Finalmente tiene que llegar el desenlace. Por lo que ha ido ocurriendo a lo largo de todo el largometraje, no pinta un final completamente feliz. La cantidad de sucesos que han ido ocurriendo provocan que algunos de los personajes, o no puedan salir de la casa, o lo hagan en unas condiciones no del todo buenas. Son daños colaterales.
Algunos se quedarán aún dentro de la casa, porque no han podido, o no han querido salir. Otros habrán salido con la cabeza más o menos alta porque han realizado las acciones correctas. Y la casa seguirá siendo igual de misteriosa, esperando a que se haga una segunda parte de este desenlace...¿inesperado?
¿La realidad?, ¿la ficción? A veces se confunden.
Nada más por estos mares.
viernes, 29 de octubre de 2010
UNA VIDA DE VECINOS
Permitidme que aplace hoy mi serie de Naranja´s World, pero es que mis dedos se han alargado tanto que me es imposible pelar una naranja como se debería. Hoy me limitaré a leer La Trece Rue del Percebe que es muchísimo más divertida. Al fin y al cabo no es más que un bloque de pisos en el que los vecinos no tienen nada que ver el uno con el otro y no llegan a ningún acuerdo en las reuniones mensuales que realizan en el rellano de la escalera.
Recomiendo esta serie “tebeística” a todos los aficionados al buen humor. En realidad todos viven en su piso y ninguno se entera de lo que pasa en el piso de al lado, pero es que tampoco les interesa. Eso sí, siempre se quejan. Demasiado tienen todos con lo que ocurre en su casa, que no es poco.
Tenemos aquí vecinos y gente de toda clase y condición en el que los menos pensados se aúnan para poner el ascensor tan necesario para que “el subversivo de arriba” pague sus facturas. De vez en cuando algunos de sus vecinos le llaman a la puerta pero convencerle... pocas veces lo han conseguido.
El modisto de abajo, por su parte, tiene una situación aún más complicada. Sin telas de calidad siempre tiene que estar haciendo trajes a medida a los que la gente no hace nada más que ponerles pegas. Y mira que lo intenta el hombre, pero cuando es imposible, es imposible.
En el cuarto vive una madre con sus hijos. Eso siempre es una relación imposible. Viven juntos porque no les queda más remedio. Al fin y al cabo, es ley de vida. Durante un tiempo compartirán casa, pero cuando menos se lo esperen, los hijos saldrán volando del hogar para hacer su vida aparte. Siempre es una relación de amor odio.
Tampoco lo tiene fácil el veterinario, que cada día tiene que “torear” con nuevos animales a los que les ocurren problemas inesperados: serpientes, vampiros chupasangre... que tienen difícil solución médica...
En el primero tenemos a los del alquiler, normalmente estudiantes y de los denominados “culturetas”. Aunque hacen lo posible para que les dejen vivir en el piso, siempre lo tienen complicado. La dueña, una mujer grande y gruesa, no hace nada más que ponerles trabas y nunca consiguen nada. Eso sí, jamás dejan de intentarlo.
En el piso de abajo está la tienda. El único terrateniente del edificio, que intenta vender sus productos pero que no consigue nada. Tampoco es raro, ya que todo lo que vende, o está malo o rancio, así que no consigue nunca hacerse valer. Igual es que no se lo merece.
Y todo el bloque sin presidente... Qué descontrol. Mientras tanto, el pobre Rompetechos siempre paseando por la calle... Entre poco que ve, y menos que se entera. A su manera es feliz.
Nada más por estos mares... revueltos.
Nada más por estos mares... revueltos.
jueves, 28 de octubre de 2010
Y EL ÓVALO SE QUEDÓ VACÍO
En primer lugar, dejadme pediros mil perdones a todos los que seguís mi blog. He recibido numerosas críticas porque he estado bastante tiempo sin escribir. Lleváis razón. Podría poneros mil excusas: he estado malo, no me ha dado tiempo... en realidad sería un compendio de todas, pero como seguramente no me creeréis no gastaré mucho más tiempo en ello.
Va, que empiezo.
Recordaréis que hace tiempo me pusieron una multa en el paseo del Óvalo, objeto de uno de los comentarios del blog. En aquel momento os dije que estaría pendiente cual halcón (milenario) para ver si era yo el único (tonto) que había tenido que pagar. Para ello hice una gran labor de investigación. Vamos, que de vez en cuando me pasaba por el Óvalo para ver cómo estaba la situación.
Mi mente, siempre malpensada (como la del 90 por ciento de las personas nacidas en la Tierra), imaginaba que esto sería cuestión transitoria, y que en breve, los almuerzos del Grégory, las visitas al Estanco o, simplemente, la dejadez, harían del Óvalo el lugar de aparcamiento que siempre había sido.
No sin alegría me doy cuenta de que me equivoqué. Mis constantes visitas me mostraron en la mayoría de las ocasiones un Óvalo prácticamente vacío de coches. Cierto es que vacío, a día de hoy, es imposible. Siempre había alguien que pensaba como yo: “¡va!, esto dura dos días”, y seguía dejando el coche aparcado (eso sí, se vigilaba con el rabillo del ojo). Pues no señor, las constantes visitas de los agentes de la “ley y el orden” están teniendo su repercusión.
Esto me que me asalten dos cuestiones. Primera:
Siempre había estado prohibido aparcar en el Óvalo y siempre estaba lleno de coches. Ahora que multan, la gente no los deja. ¿Es que sólo actuamos cuando nos tocan el bolsillo?, ¿dónde están ahora todos esos coches que estaban antes aparcados en el Óvalo? Sólo actuamos a base de golpes. La mentalidad de lo social y del respeto parece estar igual de aparcada que aquellos coches de ese antaño cercano, y no nos preocupamos de nada que no nos toque a nosotros directamente.
Lo segundo:
Si parece que lo de multar funciona... ¿qué pasará con la zona azul prevista? Si finalmente se realiza, parece una cuestión política más que de utilidad ciudadana (recuerdo tu comentario Jose, el de ceder espacios a la empresa). Si la gente, finalmente, cumple con la prohibición de aparcar, parece innecesario poner zona azul, pero como dice la canción... ¿qué será, seráaaaaaaaaaa?
Nada más por estos mares...
viernes, 15 de octubre de 2010
NARANJA´S WORLD
Luisito se despertó. Le parecía que había estado durmiendo en ese saco más de una semana. Seguían igual de apretados. No pensaba que en aquella bolsa pudieran caber tantas naranjas.
El camino que estaban recorriendo debía ser muy sinuoso, ya que eran muchas ocasiones en las que los sacos se movían con bastante fuerza.
Luisito estaba preocupado por Minute. Desde que habían sido recogidos del árbol no había dicho ni una sola palabra.
“Poco se puede hacer”, pensaba Luisito para sí mismo. Su ánimo decaía por momentos. De pronto notó un golpe muy fuerte que hizo que se moviera el saco completo y que cayera de golpe contra el suelo del camión. Por fortuna no estaba herido. Una pequeña fractura en alguno de sus gajos podría provocar una gran perdida de zumo y quedarse sin ninguna fuerza.
Notaba como el saco seguía moviéndose. Todas las naranjas se movían en el interior de un lado para otro llevadas por una fuerza desconocida. Parecía que estaban rodando. De pronto todo paro. Era una extraña sensación que nunca había notado. En ese momento le hubiera gustado tener al lado a Juver Jiménez, una naranja de su plantel que siempre se había caracterizado por el estudio de situaciones extrañas.
“¿Qué ha sido eso?” dijo Minute. “No lo sé”, respondió Luisito. “¿Qué tal estás?”. “Nervioso”, respondió la naranja inglesa.
Luisito seguía pensando en cuál de los dos sitios de la leyenda de los limones acabarían cuando volvió a llegar un brusco movimiento. Esta vez era aún más fuerte. Todas las naranjas comenzaron a moverse de un lado para otro sin control. Luisito había perdido de vista a Minute. Los impactos dentro del saco eran continuos hasta que todo se paró de repente para un segundo después notar el mayor de todos los golpes hasta el momento.
El saco se había abierto. Luisito notó los rayos del sol desde el exterior y se atrevió a salir. Al parecer el golpe les había tirado del camión y los había dejado en mitad de un paisaje que no conocían. Luisito miró a su alrededor. Quería saber si había cerca algún plantel de naranjas con las que poder hablar y saber dónde se encontraban.
Fue en ese instante cuando el sonido de un motor llegó hasta los poros de Luisito. Cada vez se acercaba más y no tenían tiempo de esconderse. Todas las naranjas cerraron los ojos pensando que si ellos no los veían tampoco les verían a ellos. Pero no fue así:
“Mira que suelte, papa, un saco lleno de naraaanjas”. “Échalo al camión Rafael, que estas nos salen gratis. To ganancias”.
Así lo hizo el chico. Recogió todas las naranjas que tras el golpe habían salido del saco y las subió al camión. A otro camión.
A Luisito le volvieron a surgir las mismas dudas que hace un momento. La suerte les había abandonado y se encontraban en el mismo punto que hasta hacía un momento.
Mientras tanto, el camión de frutas Gabarre seguía su camino hacia Teruel...
jueves, 14 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
33 MENTES ENCERRADAS
Era el 5 de agosto cuando a treinta y tres mineros de Chile se les vino el mundo encima. Hoy día 13 de octubre comienzan a salir de su obligado hacinamiento.
Ha sido portada de noticia desde que ayer, a las cinco y algo de la madrugada cuando comenzaron a salir los mineros de las entrañas de la tierra. Uno a uno, poco a poco. De hecho, cuando escribo esto quedan todavía algunos por rescatar.
Lejos de la alegría, casi euforia, que nos a embargado a todos por la noticia de la salida de estos héroes por accidente, me gustaría pensar en otra cosa.
Si no me salen mal las cuentas, son entre 68 y 69 los días que han estado encerrados. ¿Qué pensarían en esos momentos? ¿Perderían en alguna ocasión la esperanza de ser salvados? ¿Qué harían a lo largo de los días que han pasado allí? ¿Qué disputas tendrían? ¿Qué soñarían? ¿Cuántas veces pensarían en el momento de su rescate? Son preguntas que supongo que se irán respondiendo a lo largo de estos días.
Siempre me ha gustado ponerme en la situación de los demás, y en este caso me cuesta mucho ubicarme a 700 metros bajo tierra. El hecho de que te de igual que arriba sea de día, de noche, que esté lloviendo o que haya un sol majestuoso debía ser desesperante. Sólo dependían de una máquina que conforme arañaba la tierra que les separaba del mundo exterior, les acercaba más a la vida normal.
Desde mi punto de vista, sería esa normalidad la que más se echaría de menos. El comer esas sardinas que no me gustan, el paseo por las calles sucias y contaminadas, los partidos de fútbol en la tele, las conversaciones de tonterías que no llegan a nada o el asomarme a la ventana para ver quién pasa en esos momentos a comprar el pan... Tiene que ser duro la falta de una cristalera hacia el mundo exterior.
Por otro lado, amigos blogueros, me gustaría preguntaros una cosa. Se decía que eran muchos los mineros que se habían ofrecido para salir los últimos. Comentaban que era para ser inscritos en el Guiness de los Récords. ¿Vosotros qué haríais?
Yo no sé si es afán de protagonismo el hecho de decir “que liberen a mis compañeros antes que yo me quedo el último” o realmente es un sentimiento al que se puede llegar después de una unión de tantos días.
Lo último.
Koke, me ha dicho hoy tu padre que ha oído que a uno de los mineros le esperaba fuera su mujer con dos hijos y su querida con uno... Aun sabiendo lo que le esperaba seguro que se ha alegrado por volver a ver la luz.
Nada más por estos mares...
Adiós Arteche, convence a San Pedro para que nos eche una mano esta temporada. Hoy el cielo estará mejor defendido.
martes, 12 de octubre de 2010
ESAS MULTAS DEL ÓVALO...
El otro día no tuve más remedio que pasar por la Policía Local. Podéis estar tranquilos, que a pesar de mis intentos por quedarme en el calabozo para ahorrarme una casa de alquiler, no encontraron nada lo suficientemente grave como para encerrarme. La razón por la que me tocaba esa “agradable” visita era la de pagar una “agradable” multa que me pusieron en el Paseo del Óvalo.
No voy a culpar a Toni, auténtico responsable de la multa, ya que me incitó a tomarme un café. Lo cierto es que el auténtico culpable fui yo, pero es que no me apetecía darme una vuelta a todo Teruel para llegar al bar la Torre. Fue por eso por lo que aparqué en la cuesta del Hotel Cristina (ya lo sé, no hace falta que me digáis que es zona de carga y descarga).
Cuando volví del bar, me subí en el coche y vi ese gran regalo de los Reyes Magos en forma de “receta” verde.
Por ello, triste y apesadumbrado, y después de dejar el coche en el aparcamiento (que no estamos para tentar más a la suerte), me dispuse a pagar la multa. Reconocía que lo había hecho mal y, por tanto, era de honrado ciudadano pagarla. Eso sí, mi cotilleo habitual no pudo evitar darse una vuelta por el Paseo del Óvalo para ver si había más coches multados. La verdad es que sí, con lo que la excusa de que la Policía “me tiene manía” dejo de ser válida. Pagar y cumplir.
Hoy he leído en el Diario de Teruel que el Paseo del Óvalo se ha convertido en la calle con más multas de Teruel, pero que la media no llega a una al día.
Cualquier turolense que se pase por el Óvalo a cualquier hora verá que, echando cuentas, y aun siendo la zona con más sanciones, el número de multas diario no es directamente proporcional con el número de coches aparcados.
Desde el Ayuntamiento se están tomando medidas. Se habla de poner zona azul. Medida sin duda que no es sino un mal menor, ante la imposibilidad de que la gente tenga un poco de conciencia y entienda que el Óvalo no es lugar de aparcamiento. Algo es algo.
Estoy también totalmente de acuerdo con que se pongan multas. De hecho, ya a día de hoy, y cuando parece que se está vigilando más el aparcamiento en este lugar, se ha reducido el número de coches estacionados (pero haberlos haylos). Sólo espero que perdure en el tiempo, que no sea cosa de hoy y mañana con la única misión de ocupar páginas en el Diario de Teruel.
Son muchas las ocasiones en las que estas cosas no dejan de ser modas pasajeras, como esos grandes hermanos que están durante un tiempo en todos lo programas de televisión y que luego se olvidan (¿qué fue de Javito? Por ejemplo). Es por ello, que me seguiré paseando por el Óvalo y miraré si se siguen multando coches o se hace un poco más la vista gorda. Ya os comentaré como sigue.
Eso sí, igual me llevo una sorpresa y llega el día en el que no haya vehículos aparcados allí ni para sacar tabaco en el Estanco del Óvalo. No sé si lo verán estos ojos.
Nada más por estos mares...
miércoles, 6 de octubre de 2010
DESDE MI RECUERDO PARA ENRIQUE ORTEGO
Cierto es que cuando di el banderazo de salida a este blog dije que intentaría no hablar de fútbol, o que lo haría lo menos posible. Pero dejadme reservar el día de hoy a un periodista deportivo llamado Enrique Ortego, gran analista de fútbol y un excepcional escritor.
No penséis, a pesar del título, que Quique Ortego ha muerto. No, por Dios. La realidad de este titular no es otra que la de desperdiciar esta entrada del blog para acordarme por última vez de él. A partir de mañana, cuando hable el susodicho, no será más que un comentarista más de los programas deportivos al que no le prestaré demasiada atención.
Los hechos de este pequeño ataque de ira llegaron ayer. Cuando Ortego, madridista confeso (contra lo que no tengo nada) y teórico del fútbol (y digo teórico porque práctico, a tenor de su pinta, parece más bien poco), se dedicó durante toda la entrevista realizada en la Cadena Cope a Quique Flores, a asegurar que David De Gea, portero del Atlético de Madrid, se iría este año del club. Y todo ello sin que se haya producido ninguna oferta oficial.
No seré yo el que dé una noticia u otra. Puede ser que la próxima temporada De Gea esté, o no, en el Atleti. El único problema es, que este periodista, con imagen de ratón de biblioteca, se dedicó todo el rato a comentar que la salida del portero se produciría porque en otro club le pagarían más.
Seguramente, señor Ortego, usted olvidó que aún hay futbolistas, eso sí, cada vez menos, que son capaces de seguir en el mismo club porque es el lugar en el que se han criado y en el que se encuentran bien. Parece mentira que se olvide de situaciones como la de Rául, la de Guti o la del mismo Casillas, ¿o es que es sólo su Madrid capaz de crear sentimientos en sus jugadores? Que se lo digan a Lass. ¿O es que TODOS los futbolistas se mueven únicamente por el dinero? Evitaré aquí saltarme el caso de Figo.
De todas maneras, tal y como he ido escribiendo estas líneas se me ha ido pasando el cabreo. En el fondo le entiendo. Un periodista que en poco tiempo ha pasado del ABC a trabajar con sus amigos del As, y en menos tiempo aún, dejar a sus coleguitas para ir a MARCA no creo que sea capaz de albergar sentimiento más allá de su cartera.
Nada más por estos mares...
lunes, 4 de octubre de 2010
¡¿PERO ESTO QUÉ ES?!
Pues no tenía idea de escribir hoy en el blog. Mirad de hecho qué hora es. Sólo me quedaba esperar a que comenzaran las aventuras de Horatio Cane en CSI Miami. Ese artista de pelo rojo y gafas de sol capaz de descubrir al asesino antes incluso de que le pasen el guión de la serie.
Os preguntaréis por qué he cambiado de opinión. Todo viene por una noticia que acabo de ver en el Telediario (sí, hoy he preferido el Telediario a Bob Esponja. Hay veces que son igual de graciosos). La noticia en cuestión hacía referencia a un accidente de tráfico. Hasta ahí normal. Luego resulta que uno de ellos era Guardia Civil y el otro militar. Eso es menos normal, es casi como un duelo fraticida, pero bueno. Y luego resulta que al bajarse del coche, al parecer, el militar intenta atropellar al Guardia Civil. Qué cosas. Y para acabar, el Guardia Civil, ante tal tropelía (que no atropello porque no se acabó de consumar el acto) saca su pistola se sube encima del coche del militar y apuntándole le solicita “amablemente” a que se baje.
Como diría Matías Prats: ¡¡pero esto qué es!!, ¡¡pero esto qué eeeees!!
Luego, los pobrecicos de la Policía Local llegan corriendo sin saber lo que se les viene encima. Que si el de la Benemérita, “que te bajes, que soy Guardia Civil”; y el militar, “que no me bajo”. Y la Policía Local, me supongo, mirando hacia otro lado a ver si llegaban a un acuerdo para firmar un parte amistoso.
El único problema es, que en muchas ocasiones, que no siempre, algunos de los pertenecientes a estos Cuerpos, están acostumbrados a hacer las cosas por sus... razones, con lo cual, la cosa seguía igual en las imágenes: “¡que te bajes!”, “¡que no!”, “¡que sí!”, “¡que no!”, “¡que nunca te decides!”...
Finalmente, parece que el tricornista hizo entrar en razón al atropellador, y se lo llevó la Policía Local... que pasaba por allí.
Sólo dos preguntas me hago:
¿No parece un poco “a la ligera” la utilización de la pistola? Igual después de algunas actuaciones pasadas nos tenemos que plantear si no es necesario un análisis un poco más profundo a la hora de darle a alguien un arma. Y lo digo también por los cazadores. Me acuerdo que una vez hice un análisis de aquellos y me preguntaba: “¿se considera usted violento”. Vamos, que el ponga que sí es violento y tonto.
Por otro lado. En la peleílla que aquí se presenta discuten un Guardia Civil y un militar. La cuestión en este caso está igualada. Pero si en lugar del militar dentro del coche voy yo, u otra persona ajena a estas profesiones, ¿cómo habría acabado?
Un día hablé con un Guardia Civil y se lo pregunté. Yo le dije: “Pero es tu palabra contra la mía”. “Sí”. Me contestó. “Pero mi palabra vale más que la tuya”. Seguro que fue un error..., pero ahí queda eso.
Nada más por estos mares...
Este es el vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=kId8XbcR4q4
viernes, 1 de octubre de 2010
NARANJA´S WORLD
Luisito estaba un tanto acongojado. No sabía qué ocurriría ahora. Su zumo hervía de nerviosismo en cada uno de sus gajos, y no hacía nada más que imaginarse un enorme cuchillo intentando pelarle para con su piel una cestita de naranja.
Minute parecía estar medio dormido, porque no decía nada. Luisito pensó que se le había subido la Vitamina C a la cabeza y que estaba un poco mareado.
Notó un golpe seco, y por una ranura del saco pudo ver como los habían metido en una caja enorme. Echando un vistazo más pudo comprobar como estaba rodeado de muchos más sacos.
Le habían comentado muchas veces lo que pasaba en estos casos. Una leyenda negra propia de sus malos y cítricos primos limones que decía lo siguiente:
“Al igual que en el mundo de los humanos, las naranjas tiene un cielo y un... digamos que infierno.
Aquellas naranjas que se habían comportado adecuadamente, y que habían sido capaces de aguantar durante toda su vida en el árbol, caían al suelo. Una vez en la tierra se abrían a la naturaleza para que los ángeles del dios naranjil, llamados pájaros por los humanos, cogieran su corazón, es decir, sus pepitas, y las transportaran por los aires hasta llegar al cielo. Allí, en un terruño blanco y esponjoso, eran depositadas para crecer como un hermoso y frondoso árbol que siempre estaba en flor.
Al lado de este cielo de hermosos árboles, se encontraba otra más pequeño, con árboles diminutos pero igualmente bellos. Los naranjas más ancianas del lugar, decían que era el cielo de los gnomos, y que había uno de más de seiscientos años llamado David.
Por el contrario, aquellas naranjas que habían tenido una vida desordenada, eran condenadas a la recolección. Los hombres las arrancaban bruscamente del árbol para trasladarlas al lugar más lúgubre y tétrico que se pudiera encontrar: el Mercadona.
Allí eran adquiridas por los humanos, que las llevaban a sus casas para hacerlas trozos y comérselas, sin darles la oportunidad de seguir una línea reproductora natural, ya que sus restos eran desechados y abandonados en el Cubo de los Desechos.
A pesar de todo, había una posibilidad de salvación. Algunas naranjas, que a pesar de no tener un buen comportamiento habían hecho méritos suficientes como para tener una última oportunidad, eran conducidas a una especie de purgatorio llamado Alvimar.
A este purgatorio eran conducidas también aquellas naranjas con algún defecto o que eran poco agraciadas. Por alguna extraña razón, los humanos eran menos partidarios de este lugar, por lo que en ocasiones, las naranjas no adquiridas, eran tiradas en campos en las que aún tenían la posibilidad de reproducirse, aunque no era igual que el cielo.”
A pesar de la leyenda y de haber sido recolectado, Luisito sabía que no había sido malo y que el futuro le depararía algo bueno.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
JUSTO, POR FAVOR
Hola amigos del blog!! Si acaso pensabais que hoy faltaría a mi cita porque había hecho huelga, estáis muy equivocados... siempre he sido de esos a los que no les gusta que le digan lo que tiene que hacer.
No voy a entrar en cuestiones políticas sobre la utilidad de la huelga y las consecuencias que ésta tendrá para la mayoría de los trabajadores. Eso sí, no entiendo muy bien que la forma de apoyar a los proletarios sea no dejarles ganar el pan de cada día. O que la lucha por la libertad del trabajador sea la de impedir que cada una obre según sus propias consecuencias... En fin, ya veremos en qué acaba esto, pero de momento, alguien ha tenido que pagar a cerrajeros para quitar los palillos de la puerta de su negocio o ha tenido que cerrar de manera forzada por aquellos que “le defienden”.
Pero bueno, dejemos que estas cuestiones las intenten solucionar aquellos que “trabajan” para ello.
Hoy me gustaría contaros algo que siempre me ha generado dudas. Es una situación muy habitual en nuestra vida diaria, y que por mucho que sea cotidiano no deja de sorprenderme cada vez que ocurre... aproximadamente cada mes, más o menos.
Esto ocurre cada cuando vamos a echar gasolina a nuestro coche (o gasóil a quien corresponda). Y no me voy a referir al hecho de que los chicos vayamos a echar gasolina a la gasolinera en la que se encuentra la empleada más “rebonica”, que eso es normal.
El problema se da cuando paramos frente al surtidor en cuestión. Lo primero que se debería hacer es dejar bien claro si esa gasolinera es, o no, autoservicio, ya que nunca sabes si tienes que esperar. Normalmente se deja pasar un tiempo prudencial, y cuando ves que no sale nadie dices... “bueno, echaré yo”. Es ese instante el indicado para que salga el gasolinero/a y tu te quedes con cara de tonto diciendo... “no te preocupes, que ya lo hago yo...”.
Pero no es eso lo que ataca a mi curiosidad. Es algo peor que todavía no he logrado entender. No es otra cosa que saber por qué todos los empleados de gasolineras se empeñan en poner un precio exacto cuando llenas el depósito... ¡Leche!, ¡que ahora paga todo el mundo con tarjeta!, ¡qué más dará si me cuesta 50 euros justos que 50,2! Pues nada, que les da igual. Tu le dices “lleno, por favor”, y al final, cuando ya ha saltado la especie de pistola láser esa con la que se echa la gasolina, empiezan a apretar poco a poco hasta que lo dejan en un precio clavado.
Y lo malo de todo eso es que debe ser contagioso. Cuando te toca a ti hacerlo haces exactamente lo mismo. Salta el gatillo y se queda en 49,70 euros, por lo que empiezas a apretar poco a poco: 49,72, 49,77, 49,85, 49,90, 49,93, 49,97 y por fin... 50,2. Definitivamente, a mí me parece imposible ajustarlo en un precio exacto, pero lo seguiré intentando.
Nada más por estos mares...
lunes, 27 de septiembre de 2010
MISS TERUEL: "SALUDO A MIS AMIGOS DE ALICANTE"
“¡Que todo el mundo visite Elche!” Eso es lo que dirá la nueva Miss España en sus próximas entrevistas y anuncios televisivos. “Habrá salido Miss Alicante”, pensaréis todos vosotros, mis queridos seguidores y paseadores del blog.
Pues no, no os confundáis. Es Miss Teruel.
Sin ser un gran seguidor de este tipo de certámenes, es inevitable echar un vistazo a la prensa y leerla (más que nada por criticar, ya sabéis). “Miss Teruel coronada guapa de España”, he leído en algunos medios de comunicación. Le echas un vistazo para ver si la conoces. Miras tres o cuatro fotografías. Piensas que realmente es maja. Y después lees el texto.
Al parecer, la nueva Miss España, elegida por Teruel no tiene ningún vínculo con nuestra provincia, y ha estado sólo un par de veces para jugar al voleibol. No sabemos pues si darle la enhorabuena a Torán, otra vez, o qué hacer (eso sí, deberíamos ficharla).
Esto es como los atletas de Kenya que se nacionalizan de Quatar para ir a los Juegos Olímpicos. O como si yo me nacionalizara de las Islas Feroe para ver si así me llaman para la selección de fútbol. Luego no sabría ni donde se encuentra el país.
Todas estas cosas nos demuestra una vez más el cachondeo que significa lo de Miss España. Al parecer las muchachas, todas ellas agradables a la vista, por supuesto (generalizar siempre es equivocarse), recorren el país para ver qué provincia les da una oportunidad, y si cae la breva... pues ha caído. Si toca Pontevedra, acabo todo en iño, si es Santander, en uco, si es Teruel, ico... con saber un poco de acentos, que no de tildes, puedes llegar a ser Miss o Míster de cualquier sitio.
Anda que no hay chicas guapas en Teruel como para llevar al concurso. Eso sí, me parece que la presentación a estos eventos requieren tener poco de eso que se llama autoestima... pero en eso no me meteré.
Cuestión social: que nos representa una chica que ni conocemos, ni nos conoce. Pues menos mal que no le preguntaron que qué sabe de Teruel, que si no dice que tiene un pabellón de voleibol muy bonito, que el jamón es muy famoso y que tiene un cantante que se llama David Civera... y se quedaría tan ancha.
Lo sufriremos en silencio. Aprovecharemos las veces que en la tele digan Miss Teruel, y seguiremos a nuestra marcha. No espero que estas cosas hagan avanzar nuestra provincia, aunque igual gracias a ella se interesa por nosotros Belén Esteban... El mundo está loco.
Nada más por estos mares.
viernes, 24 de septiembre de 2010
NARANJA´S WORLD
Aquella mañana se había levantado algo fresca. A Luisito se le estaban pegando las hojas un poco más de lo normal. La noche anterior había estado hablando hasta tarde con Clementina y ahora notaba las pocas horas de sueño. Sólo los rayos de la Gran Naranja, que rozaban suavemente su piel, le hacía despertar. Cogió dos gotas de rocío con las que acabar de desperezarse y se quitó los pulgones para estar perfecto.
“¡Luisito!, limpiate bien”- le gritó doña Juver. Sus padres siempre habían madrugado mucho. Eran frutas de desayuno, mientras que Luisito siempre había preferido la nocturnidad de la cena, por lo que le costaba más despertarse. “Ya sabes que si no te restriegas bien te saldrá piel de naranja”- le continuó diciendo doña Júver.
Después de un rato de trasiego por fin estaba perfecto. La Gran Naranja lucía ya con esplendor en lo alto del cielo dando un poco de calor a la invernal mañana, y Luisito se disponía a permanecer en su rama lo más llamativo posible. Fue en ese momento cuando se escuchó el primer motor.
El grave sonido de aquella máquina de hierro no traía nada bueno. El año pasado, según Don Simón, supuso la baja de miles de naranjas.
Luisito se dio cuenta: era el día de la recolección. El zumo comenzó a correrle por la piel, sin poder ocultar el temor del momento. No pasaba tanto miedo desde aquellas juveniles noches en las que sus padres le asustaban con la llegada del “Exprimidor del saco”, terror de todas las pequeñas naranjitas, que se veían ya exprimidas para ser zumo sin azúcar.
Entre las hojas de los naranjales Luisito pudo ver a los humanos. Eran al menos seis. Todos ellos llevaban grandes sacos. Era la imagen más parecida a aquel Exprimidor de miedos juveniles. No se les veía la cara, pues iban tapados con unas máscaras que les protegían del frío. El azul era el color de su vestimenta, y unas pequeñas tijeras colgaban de sus cinturones, seguramente la guillotina que les separara la cabeza de la rama.
Todos los hombres se reunieron junto a uno de ellos que parecía ser el jefe. Éste hizo unas señales distribuyendo a todo el personal. Se hizo el silencio en todo el plantel, sólo roto por un seco “clack” que no era nada alentador. “No te muevas, estate lo más quieto posible”-le dijo a Luisito Don Simón. Eso hizo. Mientras tanto, los hombres se acercaban cada vez más. Ya podía ver como los sacos se iban llenando poco a poco. Un par de hileras era lo que le separaba del saco o de un año más en el ramal.
Luisito dejó de respirar. Pensó que si conseguía ponerse lo suficientemente rojo igual, por la falta de oxígeno, lo confundían con una manzana y no le recolectaban. Aquel enmascarado se acercaba ya a su árbol. Los andares del humano se notaban incómodos por la humedad y lo arenoso del terreno. Miró todo el árbol. Luisito estaba cada vez más y más rojo. El primero en caer en el saco fue Minute. “Esta es muy pequeña”, dijo el humano cuando miró a Clementina. “Y éstas seguro que ya están secas”-volvió a decir al ver a doña Juver y don Simón. Giró por el árbol para mirar la parte de atrás, instante que Luisito aprovechó para tomar un poco de aire. “¡Qué manzana más curiosa! Está roja roja...” escuchó Luisito por detrás. “Al saco”. Notó como la retorcían de la rama para arrancarla. Sus pepitas latían de manera revolucionada. No pudo defenderse. “Adiós papá. Mamá, intentaré volver”-gritó Luisito mientras caía al interior del saco. Sus padres, soltaban las pocas gotas de zumo que les quedaban.
-¿Luisito?
-¿Sí?
-Soy Minute, estoy debajo de tí.
Luisito se movió un poco para hacer hueco. Efectivamente era Minute.
-¿Sabes dónde nos llevan?- preguntó Minute.
-No Minute, no lo sé.
(Continuará...)
jueves, 23 de septiembre de 2010
EL BACALAO ES MUY SALAO
Ahora que estamos en plena vorágine de defender a los supuestos buenos jugadores me ha asaltado una duda.
Recordando la entrada del “nómada” Ujfalusi a Messi, no puedo negar que es de dos partidos y de expulsión. Lo de la intencionalidad... sólo lo sabe Ujfa (eso sí, si me encuentro un día a Thomas por una calle oscura y de noche, le doy hasta el número de la tarjeta de crédito).
Pues bien, me parece muy bien lo de defender a los grandes jugadores. Pero la hipocresía habitual lleva siempre a alargar esa frase con una coletilla: “hay que defender a todos los futbolistas, y da igual del equipo que sean”. Eso no se lo cree nadie. Y no lo digo porque una semana antes de lo de Messi le hicieran una entrada a Agüero y nadie le hiciera caso (por cierto, se va a perder tres partidos, uno más que el argentino del Barsa), sino porque sólo nos interesa, y me incluyo, que no le hagan nada a los de mi equipo, aunque sea de la Balompédica Linense.
Retomando el tema:
Quería reivindicar aquí una cuestión que me lleva viniendo a la mente desde hace tiempo. A saber:
El Club Deportivo Teruel ha ascendido este año a 2ª B, después de no poco sufrimiento. Y cual fue nuestra sorpresa cuando llegamos al primer partido y nos dicen que no nos pueden dar cerveza con alcohol. ¡Pero bueno! ¡¿Y qué diferencia hay entre los jugadores que vimos el año pasado jugar contra el Cuarte y los que vemos ahora contra el Gandía para esta prohibición ?! ¡Acaso repercuten nuestras cervezas en el rendimiento futbolístico! Pensando bien esto último... puede que sí.
Gracias a la cerveza podemos ver ocasiones donde no las hay, hacemos de un jugador, digamos normalito, un ídolo; nos parece todo penalti o falta; no nos cabreamos si no nos toca el jamón de Macario... Y ahora, con plena conciencia, notamos los fallos en el centro del campo, sabemos a ciencia cierta si el penalti que han pitado es real, y hacemos menos gasto en la barra. Todo a peor.
Y me pregunto, ¿qué diferencia hay entre el público de 3ª y 2ªB para que te dejen, o no, beber cerveza con alcohol?, ¿para que sea justo ese el límite alcoholizador? ¿Acaso necesitamos más serenidad para observar los regates de Cristiano Ronaldo y no hace falta para los de Monforte?, o ¿es que un señor ebrio puede pegar un botellazo a un jugador de tercera pero no a uno de 2ª ? Y luego dicen que hay que defender a todos. Y voy yo y me lo creo.
En definitiva, no entiendo por qué en una división permiten el alcohol y en otras no. No sé dónde se encuentra el límite. El “loco” y “el violento” harán lo que hagan con cerveza o sin ella, así que... por favor, póngame una Mahou en condiciones.
Amigos, “el bacalao es muy salao”.
Nada más por estos mares.
martes, 21 de septiembre de 2010
ENIGMAS DE LA VIDA: EL BAÑO
La vida nos plantea enigmas. Cuestiones que están a nuestro lado y que en muchas ocasiones no somos capaces de percibir. Situaciones que suceden simplemente porque sí y a las que no se ha podido determinar una respuesta clara.
Tenemos ejemplos de estas situaciones en millones de momentos, pero en esta ocasión concretaré uno: los baños de los hombres.
Inevitablemente, esta entrada saldrá algo escatológica, pero comprenderéis que es imposible pescar sin mojarse. Aun así, intentaré ser lo más límpido posible. Allá va.
Cuando un chico entra al baño sólo para hacer aguas menores surge el primer problema: dónde orinar. La intimidad inicial nos lleva a buscar la taza del váter, pero en la mayoría de las ocasiones vemos que están ocupadas por otros que pensaban igual. Vamos pues a los urinarios.
¡Arte diabólica es!, que dice el poema. Antes de ponernos comprobaremos si hay alguien haciendo uso. Si así fuera intentaremos situarnos lo más alejados posible, es decir, en la esquina extrema. Si es así, tenemos la cuestión más o menos solventada, si no, no nos queda más remedio que ponernos al lado de nuestro compañero orinador, con lo que aprovechamos para analizar y profundizar en el maravilloso mundo del azulejo que tenemos justo delante de nuestra cara (evitando así, lascivas miradas comparatorias).
Por otro lado, si no hay nadie en los urinarios todo irá bien... hasta que alguien entre y se ponga a nuestro lado con lo que, fugazmente, nos quedaremos sin ganas... (“pero si estaba que reventaba”, pensaremos). Este es un momento muy incómodo, porque notas cómo has dejado de hacer ruido. Piensas en ese instante que lo nota todo el mundo, e infructuosamente haces fuerza para que se vuelva a escuchar el sonido del líquido corriente y salpiqueante. Nada. Hasta que no se vaya la gente te quedarás ahí, parado como un tonto, disimulando un nuevo análisis del azulejo.
Supongamos que ya todo a terminado y nos tenemos que lavar las manos. Los “chismes” secamanos son para odiar, porque nadie tiene paciencia para acabar de secarse bien y siempre se sale del baño con las manos húmedas deseando no encontrarse con nadie al que saludar.
Si, por otro lado, hay aparato de papel... es otro cantar. Desde luego que te secarás las manos bien, pero seguro que te quedas con una duda. La cuestión no es otra que si vas por la mañana, orinas, te lavas las manos, te secas con el papel y lo tiras a la papelera. Bien. Pero cuando vas por la tarde orinas, te lavas las manos, te secas con el papel y lo tiras a la papelera en la que... ¡¡SIGUE SÓLO TU PAPEL DE LA MAÑANA!! Siendo conscientes como somos, de que ha habido mucha más gente que ha ido al baño en el transcurso del día, sales de orinar volviendo a desear no encontrarse a nadie al que saludar...
Las aguas mayores las dejaremos para otro día...
Nada más por estos mares...
lunes, 20 de septiembre de 2010
TE ESPERAMOS POR AQUÍ
Permitidme, hoy, y sin que sirva de precedente, que me ponga un poco serio. Hoy no hablaré de política, ni de fútbol (mejor, por otra parte), ni tampoco de la tristeza que supone perder a una persona como Labordeta. Hoy quiero dedicarle esta carta a alguien que aún no conozco, ni sé cómo se llamará ni, tan siquiera, si será chica o chico. Gracias.
Unos cuántos perdidos de la vida llegábamos de ver al Club Deportivo Teruel. Cierto es que no había jugado muy bien, pero habíamos ganado y nosotros somos de fácil conformar. Además, el hecho de haber realizado un buen previo del partido, regado por pacharán en mi caso, y por Gin Tonic en algún otro, hacía de cualquier medio jugada algo propio de Maradona en sus buenos tiempos. En definitiva, que íbamos contentos.
Como siempre en estos casos, tras el partido tocaba entrada triunfal en el bar Aloha. Cánticos y gritos para más vergüenza de los amigos que nos esperaban allí y que, viendo nuestro estado, sabían que habíamos ganado... en el campo y en la barra.
Era momento de relajarse. Una cerveza y a sentarnos un poco en la mesa que ya ha empezado el Real Madrid. Aquí, disparidad de criterios. Fue en ese momento, más o menos, cuando tu padre... que sigue siendo la misma persona, nos lo dijo: “voy a ser padre”.
Mor, Chema y yo, sentados antes, nos pusimos de pie; Toribio miraba asombrado; Koke..., no sé; y Charlie apuraba un poco más su Gin Tonic. Todos buscábamos entre el grupo alguna mirada cómplice que nos confirmara que era una broma..., pero no fue así. El Teruel pasó a un segundo plano, aunque hubiera ganado, ahora sí había motivos de alegría y la cara de tus padres era un auténtico ejemplo de ello.
Permíteme pues ofrecerte este pequeño regalo nueve meses antes, más o menos, de que te unas a esta pequeña familia alohera; para que sepas cómo nos enteramos de la noticia de tu llegada a pesar de la discreción de tu padre (ahora entiendo por qué le ganamos al frontón con tanta facilidad); y la valentía de tu madre (capaz de comprarse una raqueta para venirse con nosotros).
Esto es pues para tí, pequeño, o pequeña Martín Pérez. Para que siempre recuerdes este momento, nueve meses antes de tu cumpleaños, en el que fuiste noticia de portada y en el que a todos nos hiciste el día más feliz. Y nos alegramos por ti, ahora que lees estas líneas en el año que sea; y nos alegramos por este pequeño grupo de “tíos apegados” que te ha tocado y que ahora igual notan los achaques de la edad. Y nos alegramos también por tus padres, pequeño o pequeña Martín Pérez, que siempre han sido un ejemplo en eso que en los pueblos llamamos “lo de quererse”.
Recuerda siempre, que la vida es para disfrutarla y para agradecerla. Seguro que a lo largo de los años encuentras momentos de todo tipo, unos más tristes y otros más alegres. Tu llegada fue para nosotros, uno de los mejores (estoy seguro).
Ya lo sabes..., te esperamos por aquí.
Dani
viernes, 17 de septiembre de 2010
NARANJA´S WORLD
Luisito era una naranja que vivía en uno de los extensos campos de Valencia. Allí habitaba en la rama de un naranjo junto a su madre Juver y su padre, al que por su magnífico tamaño y color, todos llamaban Don Simón. Sus dos vecinos habían llegado de lejos: Minute Maid, proveniente de las elegantes tierras inglesas, y el siempre dicharachero Granini, una naranja italiana que tenía a todas las féminas revolucionadas por su dulzura.
En la rama de abajo se encontraba Clementina, de mucho menor tamaño que todas las demás (los malos gajos la acusaban de provenir de una relación injertuosa). Cuando la noche caía, muchas de las naranjas que completaban el ramaje le gritaban: “¡¡Clementinaaaaa, naranja o mandarinaaaaa!!”.
A Luisito esto le hacía gracia, no en vano él provenía de una familia naranjil realmente importante. Cuenta la leyenda que un antepasado suyo gozaba de tal porte y color que hicieron de él una escultura de cera para el mismísimo Palacio Real. Y es que de todo el mundo era sabida la afición de Su Majestad por las frutas.
Los padres de Luisito también eran la envidia de todo el plantel. Los dos habían logrado aguantar tres recolecciones, lo cual era un récord prácticamente mundial, sólo superado por la leyenda del matrimonio americano Whashington-Thompson, allá por 1862, según la cual habrían estado juntos en el árbol más de 5 años (aunque fuera este último narantrimonio el que figuraba en la Hoja Orange de los Récords, nadie se lo acaba de creer).
Durante toda su infancia Luisito se había preocupado por crecer fuerte y sano. Tomaba sus horas de sol correspondientes y bebía agua con frecuencia, en alguna ocasión, incluso, en exceso, lo que le supuso una buena bronca de sus padres y una resaca de “raíces”. A pesar de todo había logrado llegar a ser una de las naranjas más fuertes y lustrosas de toda la rama. Bien es cierto, que algo tenía que ver también la herencia paterna, ya que Don Simón gozaba de unas pepitas de auténtica calidad.
Con todo esto, Luisito se había hecho ya toda una naranja, pero casi sin haberse dado cuenta llegó el mes de enero, momento de la recolección. Era inevitable en esos momentos pensar en el futuro. A Luisito le gustaría acabar como sus padres, con un par de años más en el árbol junto a una buena naranja de mesa, que tenían fama de limpias y hogareñas; o como su antepasado, en la corte real, con las reverencias y el respeto de todo el mundo; pero la inmigración estaba haciendo estragos y eran muy pocas las naranjas españolas las que conseguían hacerse un hueco a tan altos niveles... es lo que tiene la globalización y el no haber aprendido idiomas. (Continuará...)
jueves, 16 de septiembre de 2010
miércoles, 15 de septiembre de 2010
TRABAJANDO PARA EL PAÍS
Estoy totalmente indignado. Esto es como estar comiendo un cuenco entero de pistachos y que el último sea el malo. Te deja un sabor de boca horroroso.
Y es que uno se da cuenta de que por mucho que conozcas a alguien siempre te puede engañar. Lo malo: la desilusión; lo bueno: que ya lo tienes “calao”.
No puedo negar que después de escuchar el otro día a José Luis Rodríguez Zapatero me he llevado una gran desilusión. No por el presidente, que nada me ha hecho y con el que comparto numerosas ideas, sino por uno de mis amigos.
Resulta que todos pensábamos que llevaba casi dos años en el paro, y luego resulta que no..., ¡que estaba trabajando para el país! Visto desde esta perspectiva se empiezan a entender una serie de cosas. Según me ha dado por pensar, todos los cursos que estaba haciendo no eran sino meros engaños. ¿Trabajaría para alguna organización secreta? ¿Cuál sería su verdadera identidad? ¿Y su función? ¿Conocería a James Bond? Y sobre todo, ¿tendrá horario de funcionario? Con eso y con hacerte liberado sindical se puede pegar un buen pelotazo. No lo sé. Son preguntas que igual me responde en alguna ocasión.
Además, durante un tiempo yo también realicé alguno de esos cursos... ¿Querrían alistarme a mí también para esa misteriosa organización?, ¿estaría trabajando para el país sin saberlo? Seguramente no di la talla.
Volviendo a la realidad. No creo que mi amigo esté trabajando para el país, ni que desconozca su identidad y mucho menos que conozca a James Bond. Lo más parecido es el horario de funcionario, porque no sólo las tardes, las mañanas también las tiene libres. Simplemente está en el paro.
No es cuestión de ideologías políticas (si no, probablemente no escribiría esto), sino de respeto. Parece evidente que el Presidente del Gobierno se ha equivocado al afirmar que los desempleados en cursos están trabajando para el país y ha jugado con el respeto de los millones de parados de España. Seguramente que ninguno de ellos tiene conciencia de esto, es más, si les dieran a elegir, seguro que preferirían estar trabajando para tal empresario y prácticamente en cualquier puesto.
Es un hecho innegable que nos encontramos en situación de crisis, que somos de los pocos países del “primer mundo” en los que no se muestra una clara evolución... Todo se andará. Pero no podemos intentar ocultarlo o taparlo con artificios.
Soy de esas extrañas personas que siempre piensan en la buena fe de la gente. Pensaré que esas declaraciones no son más que un lapsus, un error del momento. Espero no equivocarme.
Nada más por estos mares.
PD: Sigo confiando en mi amigo, que sé que él no me va a desilusionar.
lunes, 13 de septiembre de 2010
¡QUÉ BIEN VIENE MOTORLAND!
Estaba sentado viendo tranquílamente Sálvame, si es que Sálvame se puede ver tranquílamente, cuando me ha llamado un amigo de esos que tengo repartidos por la geografía española y me ha dicho: Dani, que este finde voy a las motos de Alcañiz.
Dos cosas que me han sentado mal: la primera, que me interrumpiera justo cuando Jorge Javier le estaba echando la bronca a Karmele (o Carmele, o como sea); la segunda: que dijera que iba a Alcañiz este finde... ¿Finde? ¡¡Eso qué es!! ¿un finder sorpresa con un regalo en su interior?
No puedo con algunas cosas de la economía lingüística. Soy raro, está reconocido y asumido.
Pero lejos de eso, quiero expresar la gran ventaja que supone para una ciudad como Alcañiz, y para otras muchas, un evento como el de Moto GP.
He leído en el Diario de Teruel que este finde (je je je) habrá una ocupación hotelera del cien por cien en Alcañiz y en 50 kilómetros a la redonda. Además, me supongo que esta gente que viene no sólo dormirá, también comerá, cenará e, incluso, igual visita lugares como la ex-colegiata de Santa María la Mayor, el Castillo Calatravo o ATRIVM; ¿o es que pensáis que los moteros sólo se preocupan por beber cerveza, alargar las perillas y comprarse gafas Ray Ban y chalecos de cuero? ¡Que no hombre que no!
Sin ninguna duda, Alcañiz (y por ende Aragón), se convertirá en centro de atención para millones de espectadores durante estos días, y eso es bueno, con lo que supone de reconocimiento y de clientes potenciales.
Esperemos, por tanto, que a los obreros y arquitectos que están haciendo el circuito de Hungría (donde se debía celebrar inicialmente este campeonato) les cueste un poco más hacer la argamasa y que se fijen en las costumbres españolas... almuerzo, cigarro, animada charla sobre el partido del día anterior (el Atleti sigue líder, por cierto). Es la forma de que tarden unos años más y nos garanticemos otro buen empujón económico en el futuro.
Teniendo en cuenta el éxito de Motorland, la próxima vez que vaya al pueblo voy a recuperar mi antiguo Scalextric. Creo que si lo pongo en el parque de Los Fueros igual también viene gente. La entrada... barata, y seguro que los que acuden también comen, beben y se compran Ray Ban. Si es que tengo una visión comercial...
Nada más por estos “mares”.
Nos vemos
PD: Le he dicho a mi amigo que si quiere visitarme que lo haga, que le esperaré este “fin de semana”, eso sí, que me deje ver el Deluxe.
domingo, 12 de septiembre de 2010
BIENVENIDOS A ESTOS MARES
Hola amigos.
Aprovecho estas líneas para presentaros mi nuevo blog.
No os asustéis, no lo quiero para contar las grandezas del Atlético de Madrid (aunque será inevitable en alguna ocasión), ni someteros a extensas y pormenorizadas actas literarias acerca de la metáfisica y la física cuántica, para eso ya está el bar Aloha los viernes a partir de las 2 de la mañana.
Al contrario. Aprovecharé este espacio para haceros partícipes de mis tontunas, de mis comentarios, de mis opiniones (intentaré que, al menos, una al mes, sea un poco seria) y de algunos acontecimientos turolenses. Para que aquellos que me conocen piensen: “no me esperaba otra cosa de este pánfilo”, y para que los que no me conocen piensen: “pues me esperaba otra cosa de este pánfilo”.
En definitiva, que no pretendo ser la primera visita de la mañana (aunque os lo recomiendo), ni la última de la noche; simplemente un momento de espera hasta que vuelva a empezar la película de Tele 5 entre los anuncios del Vanish Oxi Action, las Megaperls y el Farmatint.
La razón del nombre, Boquerón de río, por el que seguro que os estaréis preguntando, es algo que debo guardarme para los adentros (aquellos que lo sepan, por favor, guarden silencio). A lo largo de nuestra vida, pasamos por muchas situaciones vergonzosas, pues bien, a mí esas me da igual contarlas, pero hay otras que es mejor mantenerlas ocultas. Permitidme ese favor (sólo una cosa para los mal pensados, ni he estado en la cárcel ni he cometido pecados que supongan más de 4 Padres Nuestros).
Ahora toca esa parte de los agradecimientos, que son dos. El primero a Jose, José Manuel, Josito... que son la misma persona. Él ha sido el que me ha construido este blog, el que ha colocado ese acuario en la parte de abajo (por favor, pinchad en el agua para dar de comer a mis peces), y el que me ha animado a escribir en este ajeno mundo de Internet. Lo mismo digo para Toni. Sé que alguna vez lo leeréis, así que podéis criticar sin temor.
Agradecer también a los que, alguna vez, aunque sea de pasada, visitéis el blog.
Nada más por estos “mares”.
Nos vemos
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