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miércoles, 29 de septiembre de 2010

JUSTO, POR FAVOR

Hola amigos del blog!! Si acaso pensabais que hoy faltaría a mi cita porque había hecho huelga, estáis muy equivocados... siempre he sido de esos a los que no les gusta que le digan lo que tiene que hacer.

No voy a entrar en cuestiones políticas sobre la utilidad de la huelga y las consecuencias que ésta tendrá para la mayoría de los trabajadores. Eso sí, no entiendo muy bien que la forma de apoyar a los proletarios sea no dejarles ganar el pan de cada día. O que la lucha por la libertad del trabajador sea la de impedir que cada una obre según sus propias consecuencias... En fin, ya veremos en qué acaba esto, pero de momento, alguien ha tenido que pagar a cerrajeros para quitar los palillos de la puerta de su negocio o ha tenido que cerrar de manera forzada por aquellos que “le defienden”.

Pero bueno, dejemos que estas cuestiones las intenten solucionar aquellos que “trabajan” para ello.

Hoy me gustaría contaros algo que siempre me ha generado dudas. Es una situación muy habitual en nuestra vida diaria, y que por mucho que sea cotidiano no deja de sorprenderme cada vez que ocurre... aproximadamente cada mes, más o menos.

Esto ocurre cada cuando vamos a echar gasolina a nuestro coche (o gasóil a quien corresponda). Y no me voy a referir al hecho de que los chicos vayamos a echar gasolina a la gasolinera en la que se encuentra la empleada más “rebonica”, que eso es normal.

El problema se da cuando paramos frente al surtidor en cuestión. Lo primero que se debería hacer es dejar bien claro si esa gasolinera es, o no, autoservicio, ya que nunca sabes si tienes que esperar. Normalmente se deja pasar un tiempo prudencial, y cuando ves que no sale nadie dices... “bueno, echaré yo”. Es ese instante el indicado para que salga el gasolinero/a y tu te quedes con cara de tonto diciendo... “no te preocupes, que ya lo hago yo...”.

Pero no es eso lo que ataca a mi curiosidad. Es algo peor que todavía no he logrado entender. No es otra cosa que saber por qué todos los empleados de gasolineras se empeñan en poner un precio exacto cuando llenas el depósito... ¡Leche!, ¡que ahora paga todo el mundo con tarjeta!, ¡qué más dará si me cuesta 50 euros justos que 50,2! Pues nada, que les da igual. Tu le dices “lleno, por favor”, y al final, cuando ya ha saltado la especie de pistola láser esa con la que se echa la gasolina, empiezan a apretar poco a poco hasta que lo dejan en un precio clavado.

Y lo malo de todo eso es que debe ser contagioso. Cuando te toca a ti hacerlo haces exactamente lo mismo. Salta el gatillo y se queda en 49,70 euros, por lo que empiezas a apretar poco a poco: 49,72, 49,77, 49,85, 49,90, 49,93, 49,97 y por fin... 50,2. Definitivamente, a mí me parece imposible ajustarlo en un precio exacto, pero lo seguiré intentando.

Nada más por estos mares...

lunes, 27 de septiembre de 2010

MISS TERUEL: "SALUDO A MIS AMIGOS DE ALICANTE"

“¡Que todo el mundo visite Elche!” Eso es lo que dirá la nueva Miss España en sus próximas entrevistas y anuncios televisivos. “Habrá salido Miss Alicante”, pensaréis todos vosotros, mis queridos seguidores y paseadores del blog.

Pues no, no os confundáis. Es Miss Teruel.

Sin ser un gran seguidor de este tipo de certámenes, es inevitable echar un vistazo a la prensa y leerla (más que nada por criticar, ya sabéis). “Miss Teruel coronada guapa de España”, he leído en algunos medios de comunicación. Le echas un vistazo para ver si la conoces. Miras tres o cuatro fotografías. Piensas que realmente es maja. Y después lees el texto.

Al parecer, la nueva Miss España, elegida por Teruel no tiene ningún vínculo con nuestra provincia, y ha estado sólo un par de veces para jugar al voleibol. No sabemos pues si darle la enhorabuena a Torán, otra vez, o qué hacer (eso sí, deberíamos ficharla).

Esto es como los atletas de Kenya que se nacionalizan de Quatar para ir a los Juegos Olímpicos. O como si yo me nacionalizara de las Islas Feroe para ver si así me llaman para la selección de fútbol. Luego no sabría ni donde se encuentra el país.

Todas estas cosas nos demuestra una vez más el cachondeo que significa lo de Miss España. Al parecer las muchachas, todas ellas agradables a la vista, por supuesto (generalizar siempre es equivocarse), recorren el país para ver qué provincia les da una oportunidad, y si cae la breva... pues ha caído. Si toca Pontevedra, acabo todo en iño, si es Santander, en uco, si es Teruel, ico... con saber un poco de acentos, que no de tildes, puedes llegar a ser Miss o Míster de cualquier sitio.

Anda que no hay chicas guapas en Teruel como para llevar al concurso. Eso sí, me parece que la presentación a estos eventos requieren tener poco de eso que se llama autoestima... pero en eso no me meteré.

Cuestión social: que nos representa una chica que ni conocemos, ni nos conoce. Pues menos mal que no le preguntaron que qué sabe de Teruel, que si no dice que tiene un pabellón de voleibol muy bonito, que el jamón es muy famoso y que tiene un cantante que se llama David Civera... y se quedaría tan ancha.

Lo sufriremos en silencio. Aprovecharemos las veces que en la tele digan Miss Teruel, y seguiremos a nuestra marcha. No espero que estas cosas hagan avanzar nuestra provincia, aunque igual gracias a ella se interesa por nosotros Belén Esteban... El mundo está loco.




Nada más por estos mares.

viernes, 24 de septiembre de 2010

NARANJA´S WORLD

Aquella mañana se había levantado algo fresca. A Luisito se le estaban pegando las hojas un poco más de lo normal. La noche anterior había estado hablando hasta tarde con Clementina y ahora notaba las pocas horas de sueño. Sólo los rayos de la Gran Naranja, que rozaban suavemente su piel, le hacía despertar. Cogió dos gotas de rocío con las que acabar de desperezarse y se quitó los pulgones para estar perfecto.

“¡Luisito!, limpiate bien”- le gritó doña Juver. Sus padres siempre habían madrugado mucho. Eran frutas de desayuno, mientras que Luisito siempre había preferido la nocturnidad de la cena, por lo que le costaba más despertarse. “Ya sabes que si no te restriegas bien te saldrá piel de naranja”- le continuó diciendo doña Júver.

Después de un rato de trasiego por fin estaba perfecto. La Gran Naranja lucía ya con esplendor en lo alto del cielo dando un poco de calor a la invernal mañana, y Luisito se disponía a permanecer en su rama lo más llamativo posible. Fue en ese momento cuando se escuchó el primer motor.

El grave sonido de aquella máquina de hierro no traía nada bueno. El año pasado, según Don Simón, supuso la baja de miles de naranjas.

Luisito se dio cuenta: era el día de la recolección. El zumo comenzó a correrle por la piel, sin poder ocultar el temor del momento. No pasaba tanto miedo desde aquellas juveniles noches en las que sus padres le asustaban con la llegada del “Exprimidor del saco”, terror de todas las pequeñas naranjitas, que se veían ya exprimidas para ser zumo sin azúcar.

Entre las hojas de los naranjales Luisito pudo ver a los humanos. Eran al menos seis. Todos ellos llevaban grandes sacos. Era la imagen más parecida a aquel Exprimidor de miedos juveniles. No se les veía la cara, pues iban tapados con unas máscaras que les protegían del frío. El azul era el color de su vestimenta, y unas pequeñas tijeras colgaban de sus cinturones, seguramente la guillotina que les separara la cabeza de la rama.

Todos los hombres se reunieron junto a uno de ellos que parecía ser el jefe. Éste hizo unas señales distribuyendo a todo el personal. Se hizo el silencio en todo el plantel, sólo roto por un seco “clack” que no era nada alentador. “No te muevas, estate lo más quieto posible”-le dijo a Luisito Don Simón. Eso hizo. Mientras tanto, los hombres se acercaban cada vez más. Ya podía ver como los sacos se iban llenando poco a poco. Un par de hileras era lo que le separaba del saco o de un año más en el ramal.

Luisito dejó de respirar. Pensó que si conseguía ponerse lo suficientemente rojo igual, por la falta de oxígeno, lo confundían con una manzana y no le recolectaban. Aquel enmascarado se acercaba ya a su árbol. Los andares del humano se notaban incómodos por la humedad y lo arenoso del terreno. Miró todo el árbol. Luisito estaba cada vez más y más rojo. El primero en caer en el saco fue Minute. “Esta es muy pequeña”, dijo el humano cuando miró a Clementina. “Y éstas seguro que ya están secas”-volvió a decir al ver a doña Juver y don Simón. Giró por el árbol para mirar la parte de atrás, instante que Luisito aprovechó para tomar un poco de aire. “¡Qué manzana más curiosa! Está roja roja...” escuchó Luisito por detrás. “Al saco”. Notó como la retorcían de la rama para arrancarla. Sus pepitas latían de manera revolucionada. No pudo defenderse. “Adiós papá. Mamá, intentaré volver”-gritó Luisito mientras caía al interior del saco. Sus padres, soltaban las pocas gotas de zumo que les quedaban.

-¿Luisito?
-¿Sí?
-Soy Minute, estoy debajo de tí.

Luisito se movió un poco para hacer hueco. Efectivamente era Minute.
-¿Sabes dónde nos llevan?- preguntó Minute.
-No Minute, no lo sé.

(Continuará...)

jueves, 23 de septiembre de 2010

CAMBIO DE CESPED


Nada más por estos mares...

EL BACALAO ES MUY SALAO

Ahora que estamos en plena vorágine de defender a los supuestos buenos jugadores me ha asaltado una duda.

Recordando la entrada del “nómada” Ujfalusi a Messi, no puedo negar que es de dos partidos y de expulsión. Lo de la intencionalidad... sólo lo sabe Ujfa (eso sí, si me encuentro un día a Thomas por una calle oscura y de noche, le doy hasta el número de la tarjeta de crédito).

Pues bien, me parece muy bien lo de defender a los grandes jugadores. Pero la hipocresía habitual lleva siempre a alargar esa frase con una coletilla: “hay que defender a todos los futbolistas, y da igual del equipo que sean”. Eso no se lo cree nadie. Y no lo digo porque una semana antes de lo de Messi le hicieran una entrada a Agüero y nadie le hiciera caso (por cierto, se va a perder tres partidos, uno más que el argentino del Barsa), sino porque sólo nos interesa, y me incluyo, que no le hagan nada a los de mi equipo, aunque sea de la Balompédica Linense.

Retomando el tema:

Quería reivindicar aquí una cuestión que me lleva viniendo a la mente desde hace tiempo. A saber:

El Club Deportivo Teruel ha ascendido este año a 2ª B, después de no poco sufrimiento. Y cual fue nuestra sorpresa cuando llegamos al primer partido y nos dicen que no nos pueden dar cerveza con alcohol. ¡Pero bueno! ¡¿Y qué diferencia hay entre los jugadores que vimos el año pasado jugar contra el Cuarte y los que vemos ahora contra el Gandía para esta prohibición ?! ¡Acaso repercuten nuestras cervezas en el rendimiento futbolístico! Pensando bien esto último... puede que sí.

Gracias a la cerveza podemos ver ocasiones donde no las hay, hacemos de un jugador, digamos normalito, un ídolo; nos parece todo penalti o falta; no nos cabreamos si no nos toca el jamón de Macario... Y ahora, con plena conciencia, notamos los fallos en el centro del campo, sabemos a ciencia cierta si el penalti que han pitado es real, y hacemos menos gasto en la barra. Todo a peor.

Y me pregunto, ¿qué diferencia hay entre el público de 3ª y 2ªB para que te dejen, o no, beber cerveza con alcohol?, ¿para que sea justo ese el límite alcoholizador? ¿Acaso necesitamos más serenidad para observar los regates de Cristiano Ronaldo y no hace falta para los de Monforte?, o ¿es que un señor ebrio puede pegar un botellazo a un jugador de tercera pero no a uno de 2ª ? Y luego dicen que hay que defender a todos. Y voy yo y me lo creo.

En definitiva, no entiendo por qué en una división permiten el alcohol y en otras no. No sé dónde se encuentra el límite. El “loco” y “el violento” harán lo que hagan con cerveza o sin ella, así que... por favor, póngame una Mahou en condiciones.

Amigos, “el bacalao es muy salao”.
Nada más por estos mares.

martes, 21 de septiembre de 2010

ENIGMAS DE LA VIDA: EL BAÑO

La vida nos plantea enigmas. Cuestiones que están a nuestro lado y que en muchas ocasiones no somos capaces de percibir. Situaciones que suceden simplemente porque sí y a las que no se ha podido determinar una respuesta clara.

Tenemos ejemplos de estas situaciones en millones de momentos, pero en esta ocasión concretaré uno: los baños de los hombres.

Inevitablemente, esta entrada saldrá algo escatológica, pero comprenderéis que es imposible pescar sin mojarse. Aun así, intentaré ser lo más límpido posible. Allá va.

Cuando un chico entra al baño sólo para hacer aguas menores surge el primer problema: dónde orinar. La intimidad inicial nos lleva a buscar la taza del váter, pero en la mayoría de las ocasiones vemos que están ocupadas por otros que pensaban igual. Vamos pues a los urinarios.

¡Arte diabólica es!, que dice el poema. Antes de ponernos comprobaremos si hay alguien haciendo uso. Si así fuera intentaremos situarnos lo más alejados posible, es decir, en la esquina extrema. Si es así, tenemos la cuestión más o menos solventada, si no, no nos queda más remedio que ponernos al lado de nuestro compañero orinador, con lo que aprovechamos para analizar y profundizar en el maravilloso mundo del azulejo que tenemos justo delante de nuestra cara (evitando así, lascivas miradas comparatorias).

Por otro lado, si no hay nadie en los urinarios todo irá bien... hasta que alguien entre y se ponga a nuestro lado con lo que, fugazmente, nos quedaremos sin ganas... (“pero si estaba que reventaba”, pensaremos). Este es un momento muy incómodo, porque notas cómo has dejado de hacer ruido. Piensas en ese instante que lo nota todo el mundo, e infructuosamente haces fuerza para que se vuelva a escuchar el sonido del líquido corriente y salpiqueante. Nada. Hasta que no se vaya la gente te quedarás ahí, parado como un tonto, disimulando un nuevo análisis del azulejo.

Supongamos que ya todo a terminado y nos tenemos que lavar las manos. Los “chismes” secamanos son para odiar, porque nadie tiene paciencia para acabar de secarse bien y siempre se sale del baño con las manos húmedas deseando no encontrarse con nadie al que saludar.

Si, por otro lado, hay aparato de papel... es otro cantar. Desde luego que te secarás las manos bien, pero seguro que te quedas con una duda. La cuestión no es otra que si vas por la mañana, orinas, te lavas las manos, te secas con el papel y lo tiras a la papelera. Bien. Pero cuando vas por la tarde orinas, te lavas las manos, te secas con el papel y lo tiras a la papelera en la que... ¡¡SIGUE SÓLO TU PAPEL DE LA MAÑANA!! Siendo conscientes como somos, de que ha habido mucha más gente que ha ido al baño en el transcurso del día, sales de orinar volviendo a desear no encontrarse a nadie al que saludar...

Las aguas mayores las dejaremos para otro día...

Nada más por estos mares...

lunes, 20 de septiembre de 2010

TE ESPERAMOS POR AQUÍ

Permitidme, hoy, y sin que sirva de precedente, que me ponga un poco serio. Hoy no hablaré de política, ni de fútbol (mejor, por otra parte), ni tampoco de la tristeza que supone perder a una persona como Labordeta. Hoy quiero dedicarle esta carta a alguien que aún no conozco, ni sé cómo se llamará ni, tan siquiera, si será chica o chico. Gracias.

Unos cuántos perdidos de la vida llegábamos de ver al Club Deportivo Teruel. Cierto es que no había jugado muy bien, pero habíamos ganado y nosotros somos de fácil conformar. Además, el hecho de haber realizado un buen previo del partido, regado por pacharán en mi caso, y por Gin Tonic en algún otro, hacía de cualquier medio jugada algo propio de Maradona en sus buenos tiempos. En definitiva, que íbamos contentos.

Como siempre en estos casos, tras el partido tocaba entrada triunfal en el bar Aloha. Cánticos y gritos para más vergüenza de los amigos que nos esperaban allí y que, viendo nuestro estado, sabían que habíamos ganado... en el campo y en la barra.

Era momento de relajarse. Una cerveza y a sentarnos un poco en la mesa que ya ha empezado el Real Madrid. Aquí, disparidad de criterios. Fue en ese momento, más o menos, cuando tu padre... que sigue siendo la misma persona, nos lo dijo: “voy a ser padre”.

Mor, Chema y yo, sentados antes, nos pusimos de pie; Toribio miraba asombrado; Koke..., no sé; y Charlie apuraba un poco más su Gin Tonic. Todos buscábamos entre el grupo alguna mirada cómplice que nos confirmara que era una broma..., pero no fue así. El Teruel pasó a un segundo plano, aunque hubiera ganado, ahora sí había motivos de alegría y la cara de tus padres era un auténtico ejemplo de ello.

Permíteme pues ofrecerte este pequeño regalo nueve meses antes, más o menos, de que te unas a esta pequeña familia alohera; para que sepas cómo nos enteramos de la noticia de tu llegada a pesar de la discreción de tu padre (ahora entiendo por qué le ganamos al frontón con tanta facilidad); y la valentía de tu madre (capaz de comprarse una raqueta para venirse con nosotros).

Esto es pues para tí, pequeño, o pequeña Martín Pérez. Para que siempre recuerdes este momento, nueve meses antes de tu cumpleaños, en el que fuiste noticia de portada y en el que a todos nos hiciste el día más feliz. Y nos alegramos por ti, ahora que lees estas líneas en el año que sea; y nos alegramos por este pequeño grupo de “tíos apegados” que te ha tocado y que ahora igual notan los achaques de la edad. Y nos alegramos también por tus padres, pequeño o pequeña Martín Pérez, que siempre han sido un ejemplo en eso que en los pueblos llamamos “lo de quererse”.

Recuerda siempre, que la vida es para disfrutarla y para agradecerla. Seguro que a lo largo de los años encuentras momentos de todo tipo, unos más tristes y otros más alegres. Tu llegada fue para nosotros, uno de los mejores (estoy seguro).

Ya lo sabes..., te esperamos por aquí.

Dani

viernes, 17 de septiembre de 2010

NARANJA´S WORLD

Luisito era una naranja que vivía en uno de los extensos campos de Valencia. Allí habitaba en la rama de un naranjo junto a su madre Juver y su padre, al que por su magnífico tamaño y color, todos llamaban Don Simón. Sus dos vecinos habían llegado de lejos: Minute Maid, proveniente de las elegantes tierras inglesas, y el siempre dicharachero Granini, una naranja italiana que tenía a todas las féminas revolucionadas por su dulzura.

En la rama de abajo se encontraba Clementina, de mucho menor tamaño que todas las demás (los malos gajos la acusaban de provenir de una relación injertuosa). Cuando la noche caía, muchas de las naranjas que completaban el ramaje le gritaban: “¡¡Clementinaaaaa, naranja o mandarinaaaaa!!”.

A Luisito esto le hacía gracia, no en vano él provenía de una familia naranjil realmente importante. Cuenta la leyenda que un antepasado suyo gozaba de tal porte y color que hicieron de él una escultura de cera para el mismísimo Palacio Real. Y es que de todo el mundo era sabida la afición de Su Majestad por las frutas.

Los padres de Luisito también eran la envidia de todo el plantel. Los dos habían logrado aguantar tres recolecciones, lo cual era un récord prácticamente mundial, sólo superado por la leyenda del matrimonio americano Whashington-Thompson, allá por 1862, según la cual habrían estado juntos en el árbol más de 5 años (aunque fuera este último narantrimonio el que figuraba en la Hoja Orange de los Récords, nadie se lo acaba de creer).

Durante toda su infancia Luisito se había preocupado por crecer fuerte y sano. Tomaba sus horas de sol correspondientes y bebía agua con frecuencia, en alguna ocasión, incluso, en exceso, lo que le supuso una buena bronca de sus padres y una resaca de “raíces”. A pesar de todo había logrado llegar a ser una de las naranjas más fuertes y lustrosas de toda la rama. Bien es cierto, que algo tenía que ver también la herencia paterna, ya que Don Simón gozaba de unas pepitas de auténtica calidad.

Con todo esto, Luisito se había hecho ya toda una naranja, pero casi sin haberse dado cuenta llegó el mes de enero, momento de la recolección. Era inevitable en esos momentos pensar en el futuro. A Luisito le gustaría acabar como sus padres, con un par de años más en el árbol junto a una buena naranja de mesa, que tenían fama de limpias y hogareñas; o como su antepasado, en la corte real, con las reverencias y el respeto de todo el mundo; pero la inmigración estaba haciendo estragos y eran muy pocas las naranjas españolas las que conseguían hacerse un hueco a tan altos niveles... es lo que tiene la globalización y el no haber aprendido idiomas. (Continuará...)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

TRABAJANDO PARA EL PAÍS

Estoy totalmente indignado. Esto es como estar comiendo un cuenco entero de pistachos y que el último sea el malo. Te deja un sabor de boca horroroso.

Y es que uno se da cuenta de que por mucho que conozcas a alguien siempre te puede engañar. Lo malo: la desilusión; lo bueno: que ya lo tienes “calao”.

No puedo negar que después de escuchar el otro día a José Luis Rodríguez Zapatero me he llevado una gran desilusión. No por el presidente, que nada me ha hecho y con el que comparto numerosas ideas, sino por uno de mis amigos.

Resulta que todos pensábamos que llevaba casi dos años en el paro, y luego resulta que no..., ¡que estaba trabajando para el país! Visto desde esta perspectiva se empiezan a entender una serie de cosas. Según me ha dado por pensar, todos los cursos que estaba haciendo no eran sino meros engaños. ¿Trabajaría para alguna organización secreta? ¿Cuál sería su verdadera identidad? ¿Y su función? ¿Conocería a James Bond? Y sobre todo, ¿tendrá horario de funcionario? Con eso y con hacerte liberado sindical se puede pegar un buen pelotazo. No lo sé. Son preguntas que igual me responde en alguna ocasión.

Además, durante un tiempo yo también realicé alguno de esos cursos... ¿Querrían alistarme a mí también para esa misteriosa organización?, ¿estaría trabajando para el país sin saberlo? Seguramente no di la talla.

Volviendo a la realidad. No creo que mi amigo esté trabajando para el país, ni que desconozca su identidad y mucho menos que conozca a James Bond. Lo más parecido es el horario de funcionario, porque no sólo las tardes, las mañanas también las tiene libres. Simplemente está en el paro.

No es cuestión de ideologías políticas (si no, probablemente no escribiría esto), sino de respeto. Parece evidente que el Presidente del Gobierno se ha equivocado al afirmar que los desempleados en cursos están trabajando para el país y ha jugado con el respeto de los millones de parados de España. Seguramente que ninguno de ellos tiene conciencia de esto, es más, si les dieran a elegir, seguro que preferirían estar trabajando para tal empresario y prácticamente en cualquier puesto.

Es un hecho innegable que nos encontramos en situación de crisis, que somos de los pocos países del “primer mundo” en los que no se muestra una clara evolución... Todo se andará. Pero no podemos intentar ocultarlo o taparlo con artificios.

Soy de esas extrañas personas que siempre piensan en la buena fe de la gente. Pensaré que esas declaraciones no son más que un lapsus, un error del momento. Espero no equivocarme.

Nada más por estos mares.

PD: Sigo confiando en mi amigo, que sé que él no me va a desilusionar.

lunes, 13 de septiembre de 2010

¡QUÉ BIEN VIENE MOTORLAND!

Estaba sentado viendo tranquílamente Sálvame, si es que Sálvame se puede ver tranquílamente, cuando me ha llamado un amigo de esos que tengo repartidos por la geografía española y me ha dicho: Dani, que este finde voy a las motos de Alcañiz.

Dos cosas que me han sentado mal: la primera, que me interrumpiera justo cuando Jorge Javier le estaba echando la bronca a Karmele (o Carmele, o como sea); la segunda: que dijera que iba a Alcañiz este finde... ¿Finde? ¡¡Eso qué es!! ¿un finder sorpresa con un regalo en su interior?
No puedo con algunas cosas de la economía lingüística. Soy raro, está reconocido y asumido.

Pero lejos de eso, quiero expresar la gran ventaja que supone para una ciudad como Alcañiz, y para otras muchas, un evento como el de Moto GP.

He leído en el Diario de Teruel que este finde (je je je) habrá una ocupación hotelera del cien por cien en Alcañiz y en 50 kilómetros a la redonda. Además, me supongo que esta gente que viene no sólo dormirá, también comerá, cenará e, incluso, igual visita lugares como la ex-colegiata de Santa María la Mayor, el Castillo Calatravo o ATRIVM; ¿o es que pensáis que los moteros sólo se preocupan por beber cerveza, alargar las perillas y comprarse gafas Ray Ban y chalecos de cuero? ¡Que no hombre que no!

Sin ninguna duda, Alcañiz (y por ende Aragón), se convertirá en centro de atención para millones de espectadores durante estos días, y eso es bueno, con lo que supone de reconocimiento y de clientes potenciales.

Esperemos, por tanto, que a los obreros y arquitectos que están haciendo el circuito de Hungría (donde se debía celebrar inicialmente este campeonato) les cueste un poco más hacer la argamasa y que se fijen en las costumbres españolas... almuerzo, cigarro, animada charla sobre el partido del día anterior (el Atleti sigue líder, por cierto). Es la forma de que tarden unos años más y nos garanticemos otro buen empujón económico en el futuro.

Teniendo en cuenta el éxito de Motorland, la próxima vez que vaya al pueblo voy a recuperar mi antiguo Scalextric. Creo que si lo pongo en el parque de Los Fueros igual también viene gente. La entrada... barata, y seguro que los que acuden también comen, beben y se compran Ray Ban. Si es que tengo una visión comercial...

Nada más por estos “mares”.
Nos vemos

PD: Le he dicho a mi amigo que si quiere visitarme que lo haga, que le esperaré este “fin de semana”, eso sí, que me deje ver el Deluxe.

domingo, 12 de septiembre de 2010

BIENVENIDOS A ESTOS MARES

Hola amigos.
Aprovecho estas líneas para presentaros mi nuevo blog.

No os asustéis, no lo quiero para contar las grandezas del Atlético de Madrid (aunque será inevitable en alguna ocasión), ni someteros a extensas y pormenorizadas actas literarias acerca de la metáfisica y la física cuántica, para eso ya está el bar Aloha los viernes a partir de las 2 de la mañana.

Al contrario. Aprovecharé este espacio para haceros partícipes de mis tontunas, de mis comentarios, de mis opiniones (intentaré que, al menos, una al mes, sea un poco seria) y de algunos acontecimientos turolenses. Para que aquellos que me conocen piensen: “no me esperaba otra cosa de este pánfilo”, y para que los que no me conocen piensen: “pues me esperaba otra cosa de este pánfilo”.

En definitiva, que no pretendo ser la primera visita de la mañana (aunque os lo recomiendo), ni la última de la noche; simplemente un momento de espera hasta que vuelva a empezar la película de Tele 5 entre los anuncios del Vanish Oxi Action, las Megaperls y el Farmatint.

La razón del nombre, Boquerón de río, por el que seguro que os estaréis preguntando, es algo que debo guardarme para los adentros (aquellos que lo sepan, por favor, guarden silencio). A lo largo de nuestra vida, pasamos por muchas situaciones vergonzosas, pues bien, a mí esas me da igual contarlas, pero hay otras que es mejor mantenerlas ocultas. Permitidme ese favor (sólo una cosa para los mal pensados, ni he estado en la cárcel ni he cometido pecados que supongan más de 4 Padres Nuestros).

Ahora toca esa parte de los agradecimientos, que son dos. El primero a Jose, José Manuel, Josito... que son la misma persona. Él ha sido el que me ha construido este blog, el que ha colocado ese acuario en la parte de abajo (por favor, pinchad en el agua para dar de comer a mis peces), y el que me ha animado a escribir en este ajeno mundo de Internet. Lo mismo digo para Toni. Sé que alguna vez lo leeréis, así que podéis criticar sin temor.

Agradecer también a los que, alguna vez, aunque sea de pasada, visitéis el blog.

Nada más por estos “mares”.
Nos vemos