Permitidme, hoy, y sin que sirva de precedente, que me ponga un poco serio. Hoy no hablaré de política, ni de fútbol (mejor, por otra parte), ni tampoco de la tristeza que supone perder a una persona como Labordeta. Hoy quiero dedicarle esta carta a alguien que aún no conozco, ni sé cómo se llamará ni, tan siquiera, si será chica o chico. Gracias.
Unos cuántos perdidos de la vida llegábamos de ver al Club Deportivo Teruel. Cierto es que no había jugado muy bien, pero habíamos ganado y nosotros somos de fácil conformar. Además, el hecho de haber realizado un buen previo del partido, regado por pacharán en mi caso, y por Gin Tonic en algún otro, hacía de cualquier medio jugada algo propio de Maradona en sus buenos tiempos. En definitiva, que íbamos contentos.
Como siempre en estos casos, tras el partido tocaba entrada triunfal en el bar Aloha. Cánticos y gritos para más vergüenza de los amigos que nos esperaban allí y que, viendo nuestro estado, sabían que habíamos ganado... en el campo y en la barra.
Era momento de relajarse. Una cerveza y a sentarnos un poco en la mesa que ya ha empezado el Real Madrid. Aquí, disparidad de criterios. Fue en ese momento, más o menos, cuando tu padre... que sigue siendo la misma persona, nos lo dijo: “voy a ser padre”.
Mor, Chema y yo, sentados antes, nos pusimos de pie; Toribio miraba asombrado; Koke..., no sé; y Charlie apuraba un poco más su Gin Tonic. Todos buscábamos entre el grupo alguna mirada cómplice que nos confirmara que era una broma..., pero no fue así. El Teruel pasó a un segundo plano, aunque hubiera ganado, ahora sí había motivos de alegría y la cara de tus padres era un auténtico ejemplo de ello.
Permíteme pues ofrecerte este pequeño regalo nueve meses antes, más o menos, de que te unas a esta pequeña familia alohera; para que sepas cómo nos enteramos de la noticia de tu llegada a pesar de la discreción de tu padre (ahora entiendo por qué le ganamos al frontón con tanta facilidad); y la valentía de tu madre (capaz de comprarse una raqueta para venirse con nosotros).
Esto es pues para tí, pequeño, o pequeña Martín Pérez. Para que siempre recuerdes este momento, nueve meses antes de tu cumpleaños, en el que fuiste noticia de portada y en el que a todos nos hiciste el día más feliz. Y nos alegramos por ti, ahora que lees estas líneas en el año que sea; y nos alegramos por este pequeño grupo de “tíos apegados” que te ha tocado y que ahora igual notan los achaques de la edad. Y nos alegramos también por tus padres, pequeño o pequeña Martín Pérez, que siempre han sido un ejemplo en eso que en los pueblos llamamos “lo de quererse”.
Recuerda siempre, que la vida es para disfrutarla y para agradecerla. Seguro que a lo largo de los años encuentras momentos de todo tipo, unos más tristes y otros más alegres. Tu llegada fue para nosotros, uno de los mejores (estoy seguro).
Ya lo sabes..., te esperamos por aquí.
Dani
Recuerdas el dia de la boda de tu hermano? En la plaza de la catedral, sentados en una terraza esperando a vinieran los novios?
ResponderEliminarRecuerdas el regalo que les hiciste, aquel libro con esa dedicatoria?
Recuerdas que comenzaste a leerlo y yo tuve que irme de allí por que me emocionaba....
Pues ahora puedes imaginar como están mis ojos.....
Guardare este enlace.... El primer regalo de uno de sus muchos "tios"
GRACIAS!!!
Ahora todavía es únicamente una pequeña pepita de tu Naranja's World. Espera a que crezca fuerte y sana y le de un beso a su "tío apegado".
ResponderEliminarGracias Dani!
Va a ser un bebé muuy mimado, con todos sus tios y tias babeando y queriéndolo mucho.
ResponderEliminarY de sus papis que vamos a decir, sólo había que verles la carica el día que nos lo dijeron.
Voy preparando un mini-Nexus para dentro de 8 meses.. :-D