El otro día no tuve más remedio que pasar por la Policía Local. Podéis estar tranquilos, que a pesar de mis intentos por quedarme en el calabozo para ahorrarme una casa de alquiler, no encontraron nada lo suficientemente grave como para encerrarme. La razón por la que me tocaba esa “agradable” visita era la de pagar una “agradable” multa que me pusieron en el Paseo del Óvalo.
No voy a culpar a Toni, auténtico responsable de la multa, ya que me incitó a tomarme un café. Lo cierto es que el auténtico culpable fui yo, pero es que no me apetecía darme una vuelta a todo Teruel para llegar al bar la Torre. Fue por eso por lo que aparqué en la cuesta del Hotel Cristina (ya lo sé, no hace falta que me digáis que es zona de carga y descarga).
Cuando volví del bar, me subí en el coche y vi ese gran regalo de los Reyes Magos en forma de “receta” verde.
Por ello, triste y apesadumbrado, y después de dejar el coche en el aparcamiento (que no estamos para tentar más a la suerte), me dispuse a pagar la multa. Reconocía que lo había hecho mal y, por tanto, era de honrado ciudadano pagarla. Eso sí, mi cotilleo habitual no pudo evitar darse una vuelta por el Paseo del Óvalo para ver si había más coches multados. La verdad es que sí, con lo que la excusa de que la Policía “me tiene manía” dejo de ser válida. Pagar y cumplir.
Hoy he leído en el Diario de Teruel que el Paseo del Óvalo se ha convertido en la calle con más multas de Teruel, pero que la media no llega a una al día.
Cualquier turolense que se pase por el Óvalo a cualquier hora verá que, echando cuentas, y aun siendo la zona con más sanciones, el número de multas diario no es directamente proporcional con el número de coches aparcados.
Desde el Ayuntamiento se están tomando medidas. Se habla de poner zona azul. Medida sin duda que no es sino un mal menor, ante la imposibilidad de que la gente tenga un poco de conciencia y entienda que el Óvalo no es lugar de aparcamiento. Algo es algo.
Estoy también totalmente de acuerdo con que se pongan multas. De hecho, ya a día de hoy, y cuando parece que se está vigilando más el aparcamiento en este lugar, se ha reducido el número de coches estacionados (pero haberlos haylos). Sólo espero que perdure en el tiempo, que no sea cosa de hoy y mañana con la única misión de ocupar páginas en el Diario de Teruel.
Son muchas las ocasiones en las que estas cosas no dejan de ser modas pasajeras, como esos grandes hermanos que están durante un tiempo en todos lo programas de televisión y que luego se olvidan (¿qué fue de Javito? Por ejemplo). Es por ello, que me seguiré paseando por el Óvalo y miraré si se siguen multando coches o se hace un poco más la vista gorda. Ya os comentaré como sigue.
Eso sí, igual me llevo una sorpresa y llega el día en el que no haya vehículos aparcados allí ni para sacar tabaco en el Estanco del Óvalo. No sé si lo verán estos ojos.
Nada más por estos mares...

lo que no sabes es el porcentaje que me saco con cada multa.. que desde la bajada de sueldo, hay que buscar nuevos ingresos :-D!
ResponderEliminarPues no Dani, seguramente tus ojos no verán el Paseo del Óvalo libre de coches mal aparcados y sin multar. Que se dejen de tanta multa y retiren los vehículos con grúa, que eso si que hace pupa en la cartera...
ResponderEliminarEn fin, continuando con lo de la posible zona azul, seguro que sabes que no es únicamente para evitar el mal estacionamiento, sino que además hay una razón puramente económica. Están en el tema de peatonalizar el centro de Teruel y si amortizan plazas de línea azul el ayuntamiento tiene dos opciones, o bien indemniza a la empresa que regula el aparcamiento, o bien crean nuevas plazas, como por ejemplo en el Óvalo.
Para el malversador del primer comentario, un capón, que eso no es dar ejemplo hombre!