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jueves, 28 de octubre de 2010

Y EL ÓVALO SE QUEDÓ VACÍO

En primer lugar, dejadme pediros mil perdones a todos los que seguís mi blog. He recibido numerosas críticas porque he estado bastante tiempo sin escribir. Lleváis razón. Podría poneros mil excusas: he estado malo, no me ha dado tiempo... en realidad sería un compendio de todas, pero como seguramente no me creeréis no gastaré mucho más tiempo en ello.

Va, que empiezo.

Recordaréis que hace tiempo me pusieron una multa en el paseo del Óvalo, objeto de uno de los comentarios del blog. En aquel momento os dije que estaría pendiente cual halcón (milenario) para ver si era yo el único (tonto) que había tenido que pagar. Para ello hice una gran labor de investigación. Vamos, que de vez en cuando me pasaba por el Óvalo para ver cómo estaba la situación.

Mi mente, siempre malpensada (como la del 90 por ciento de las personas nacidas en la Tierra), imaginaba que esto sería cuestión transitoria, y que en breve, los almuerzos del Grégory, las visitas al Estanco o, simplemente, la dejadez, harían del Óvalo el lugar de aparcamiento que siempre había sido.

No sin alegría me doy cuenta de que me equivoqué. Mis constantes visitas me mostraron en la mayoría de las ocasiones un Óvalo prácticamente vacío de coches. Cierto es que vacío, a día de hoy, es imposible. Siempre había alguien que pensaba como yo: “¡va!, esto dura dos días”, y seguía dejando el coche aparcado (eso sí, se vigilaba con el rabillo del ojo). Pues no señor, las constantes visitas de los agentes de la “ley y el orden” están teniendo su repercusión.

Esto me que me asalten dos cuestiones. Primera:

Siempre había estado prohibido aparcar en el Óvalo y siempre estaba lleno de coches. Ahora que multan, la gente no los deja. ¿Es que sólo actuamos cuando nos tocan el bolsillo?, ¿dónde están ahora todos esos coches que estaban antes aparcados en el Óvalo? Sólo actuamos a base de golpes. La mentalidad de lo social y del respeto parece estar igual de aparcada que aquellos coches de ese antaño cercano, y no nos preocupamos de nada que no nos toque a nosotros directamente.

Lo segundo:
Si parece que lo de multar funciona... ¿qué pasará con la zona azul prevista? Si finalmente se realiza, parece una cuestión política más que de utilidad ciudadana (recuerdo tu comentario Jose, el de ceder espacios a la empresa). Si la gente, finalmente, cumple con la prohibición de aparcar, parece innecesario poner zona azul, pero como dice la canción... ¿qué será, seráaaaaaaaaaa?

Nada más por estos mares...

1 comentario:

  1. Pues si, ya lo decía el chiste gráfico de Gila "la letra con sangre entra".

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