Todavía recuerdo aquellas clases en la Facultad de Periodismo, cuando nos contaban cómo se hacía una película de cine. Lo cierto es que tampoco es necesario ir a la Universidad para esto, y es que todo el mundo sabe que una película tiene que estar compuesta de inicio, nudo y desenlace.
Todas las películas lo cumplen, y sobre todo las de terror, que vienen muy al pelo ahora que hemos pasado esa americanada de Halloween. Normalmente estas películas tienen un inicio duro, en el que ocurre algo extraño que nos hace sospechar que el largometraje estará lleno de sustos.
Un ejemplo claro es ese grupo de gente que llega a una casa, normalmente grande, y con cierto aspecto misterioso, en la que hace tiempo que se supone ocurren cosas extrañas.
Esos nuevos inquilinos son gente peculiar, deportistas, gente adinerada, ganadores de concursos de la tele, trabajadores... vamos, de muy diversa clase y condición que, en principio, no tienen nada que ver los unos con los otros.
A partir de esa presentación de personajes llegaría lo que se denomina trama o nudo de la película. En ese momento comienzan a ocurrir cosas extrañas en la casa, a saber, desapariciones, apariciones, transformaciones de algunos de los visitantes..., una cantidad de sucesos sin aparente explicación.
Ante tal problemática, ese grupo de gente, a pesar de sus diferencias, se unen en pos de un enemigo común que les acecha, y de un objetivo claro y contundente: lograr salir vivos de la casa. La situación hace que el nudo de la película se convierta en un nudo corredizo que ahoga a muchos de los personajes, que se encuentran entre la espada y la pared. Esto hace que el grupo, unido en un principio, comience a tener posiciones encontradas en busca de la solución perfecta que les haga encontrar soluciones.
Finalmente tiene que llegar el desenlace. Por lo que ha ido ocurriendo a lo largo de todo el largometraje, no pinta un final completamente feliz. La cantidad de sucesos que han ido ocurriendo provocan que algunos de los personajes, o no puedan salir de la casa, o lo hagan en unas condiciones no del todo buenas. Son daños colaterales.
Algunos se quedarán aún dentro de la casa, porque no han podido, o no han querido salir. Otros habrán salido con la cabeza más o menos alta porque han realizado las acciones correctas. Y la casa seguirá siendo igual de misteriosa, esperando a que se haga una segunda parte de este desenlace...¿inesperado?
¿La realidad?, ¿la ficción? A veces se confunden.
Nada más por estos mares.
En las auténticas películas de Serie Z, que son como de terror, pero muy mal hechas, con poco presupuesto, siempre hay una segunda parte.
ResponderEliminarY es que los personajes que salen de la casa, a pesar del miedo que han pasado, buscan rápido una casa más grande ;-)