Páginas

martes, 16 de noviembre de 2010

Pacquiao sigue escribiendo la historia del boxeo

Aviso a navegantes. Hablaré de boxeo hoy. Aquellos a los que no les guste este DEPORTE. Aquellos que lo consideran violento. Aquellos que no reconocen la necesidad de una preparación física. Aquellos que sólo ven los golpes. Aquellos que no lo consideran deporte. Mejor que no sigan leyendo.

Me supongo que tú que continúas es que el boxeo te parece, al menos, de interés. Si así es, utilizo mi blog de hoy sólo para una recomendación. Si podéis, si no estuvisteis atentos este viernes, o no visteis la repetición del domingo... bajároslo de Internet o conseguirlo como podáis. Me refiero al último combate, celebrado en Dallas, entre el filipino Pacquiao y el mejicano Antonio Margarito (sí, el nombre se las trae).

Hacía tiempo que no se veía en los cuadriláteros un boxeador como Pacquiao. Este boxeador filipino ha sido capaz de ser campeón del mundo en 6 categorías distintas, comenzando como peso pluma y llegando a peso superwelter.

Aquella noche del viernes pasado vi el mejor combate de boxeo de mi vida. Margarito le sacaba a Pacquiao más de 20 centímetros. Era impresionante ver como el filipino no fallaba un golpe y no recibía ninguno. Todas sus derechas llegaban al mejicano que se veía casi incapaz de conectar cualquier golpe. Margarito en el centro del ring, y Pacquiao moviéndose paso a paso durante los doce asaltos!!! ¿Sabéis cuánta preparación se necesita para aguantar eso?

Pacquiao no necesita soltar jabs. Es magistral su forma de golpear y alejarse, de moverse lateralmente y de arquear el cuerpo. Y mientras tanto... pum, directo, pum, directo... A partir del quinto asalto Margarito con un corte en el ojo derecho. ¡Pero cómo es posible meterte en zona, siendo mucho más pequeño, y que no te den ni un golpe!

Mitad del combate. El ojo derecho del mejicano cada vez peor, cada vez mucho peor. Y Pacquiao seguía castigándole. Sólo un susto tuvo el filipino. Arrinconado en la esquina, y va el tío y se defiende tirando golpes. Además de bueno, valiente. Margarito ya casi ni ve por el ojo derecho. El médico se lo revisa. A seguir. Y luego un golpe en el izquierdo. Se le hincha también.

Asalto 10 de 12 y combate decidido. Pacquiao sigue tirando manos y mirando al árbitro. "Por favor, páralo ya, que no quiero seguir dándole a este hombre", parecía decir. Encima honesto. El árbitro, en un momento de locura siguió el combate hasta el final.

Margarito con la cara hinchada a más no poder. Corazón sí que tiene el mejicano. Aún aguanta. El último asalto. Pacquiao demuestra que además es buena gente. Se limita a correr por el cuadrilátero y sólo marca golpes. Fin de combate. La unanimidad está clara... la cara del mejicano algo menos. 

Magnífico combate. Recomendadlo a todos los que conozcáis que les guste el boxeo.

Nada más por estos mares. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario